martes, 7 de septiembre de 2010

Rosh HaShaná: Arrepentimiento, Corrección y Cambio.

Rosh HaShaná: Arrepentimiento, Corrección y Cambio.

Llega Rosh HaShaná y es mucho más que el paso a otro año en el calendario hebreo. El nuevo año que comienza trae consigo el inicio de los Yamim Noraim, los Días Terribles, en los cuales nos dedicamos a la reflexión e introspección, recorremos el alma a conciencia y repasamos nuestras acciones.
Es una oportunidad que se nos brinda para que tengamos un sincero arrepentimiento de aquellos malos actos que realizamos, logremos enderezarnos espiritualmente y retornemos al camino correcto.
El hombre es un ser que posee libre albedrío, la libertad de elegir cómo obrar, de evaluar las opciones que ante él se abren y optar la que estime conveniente. Es así que el ser humano no viene predeterminado y moldeado a hacer el bien y las mitzvot que D-os le pide, sin poder incurrir en otro tipo de acciones. En vez de eso, su naturaleza es una en la cual la libertad predomina, y el factor determinante en su conducta será su propia decisión. Capaz de distinguir el bien del mal, es el responsable de sus elecciones y de la respectiva traducción en consecuentes actos. En relación a Rosh HaShaná, lo explica concretamente el Dr. Michael Gillis tomando una interpretación de Maimónides: “La exigencia al hombre que modifique sus acciones y se arrepienta, se basa en la premisa que el hombre tiene la capacidad de cambiar a partir de una decisión interna”.
Como seres libres, podemos equivocarnos y obrar mal. En esta época debemos trabajar el concepto de Teshuvá, volver al camino correcto y corregir lo malo que ocasionamos. De manera que en el “Día del Juicio”, empezamos una corrección espiritual que nos conduce a enderezarnos y a recuperar el balance en nuestra vida, para poder estar plenos y enteros. Ser tzadikim (justos) y tener un comportamiento ético nos guían en la tarea de convertirnos en mejores personas, y así ser inscriptos en el libro de la vida. Citando al Tratado de Rosh HaShana del Talmud de Babilonia: “Dijo Rabí Iojanán: Tres libros son abiertos en Rosh Hashaná, uno de malvados absolutos, uno de justos absolutos y uno de intermedios. Los justos absolutos – son inscriptos y sellados inmediatamente para la vida. Los malvados absolutos – son inscriptos y sellados inmediatamente para la muerte. Los intermedios – quedan pendientes desde Rosh Hashaná hasta Iom Hakipurim. Si son merecedores – son inscriptos para la vida, si no – son inscriptos para la muerte”.
El Moré Abraham Dwek nos enseña que la Kabalá hace otro aporte desde la mística judía, detallándonos que en Rosh HaShaná, la Cabeza del Año, frente a nosotros se abren dos opciones, de acuerdo a lo que queramos para el tiempo que viene: el cambio, o el repaso. El cambio implica mejorar, crecer, progresar. El repaso conlleva más de lo mismo, de lo que ya conocemos, es estanco. En las primeras 48 horas del año podemos definir cómo será el resto, utilizando como hombres nuestra cabeza, nuestra mente. Si nos concentramos dichas horas en el cambio, repasando lo que hicimos pero aspirando a más, sin que sea algo totalmente definitivo hay más posibilidades de que a lo largo del año cambiemos, mejoremos y nuestros objetivos planteados sean alcanzados. Si nos recostamos sobre el repaso, sin enfocarnos en convertirnos en mejores personas, las mayores posibilidades serán que el año no traiga consigo demasiado crecimiento, sino más de lo que ya sabemos. Por lo tanto, si aspiramos a elevarnos y llegar cada vez más alto en nuestra vida, adquiriendo nuevos conocimientos, fortaleciendo vínculos humanos y expandiendo nuestras fronteras a más vivencias gratificantes, los dos primeros días del año son un tiempo de concentración y fijación de metas, de planteamientos, para luego ponernos manos a la obra arrancando favorecidos por nuestra aspiración al cambio.
Todo lo dicho anteriormente es abarcado por Rosh HaShaná. Como se dijo, es más profundo que el simple paso de un año a otro; las implicancias son varias y los significados muy interesantes para estudiar. Lo que hay que tener en claro es que es un tiempo para arrepentirnos, corregirnos y potenciarnos. Podemos aprovecharlo para entrar en contacto con nosotros mismos, para penetrar en nuestro interior y definir que queremos ser mejores. Personalmente creo que con una reflexión en Rosh HaShaná aumentando nuestra predisposición a trabajar, estudiar y ayudar; afianzando relaciones con nuestro prójimo; profundizando en nuestras raíces y nuestro judaísmo; sosteniendo el compromiso con nuestra Kehilá; apoyando al sionismo y a Israel; estaremos contribuyendo a nuestra identidad, a elevarnos como judíos, a crecer como personas, a respetar y amar al prójimo, y a fomentar la salud y bienestar de nuestro pueblo.

Ezequiel Eiben
7-9-2010
28 de Elul 5770

sábado, 31 de julio de 2010

El cuentito del vecino para los chicos (y para algún que otro judeófobo adulto también)

El cuentito del vecino para los chicos (y para algún que otro judeófobo adulto también)

Imagina que llega un nuevo vecino al barrio. En realidad no es nuevo, sus padres y abuelos ya habían vivido allí, y familiares todavía lo hacen. El vecino se establece en la casa más pequeña, más rústica, la que necesita mucho trabajo para verse como un cálido hogar. Sin embargo, aún antes de comenzar con los arreglos, el vecino ya la siente su hogar, puesto que la adquirió legítimamente, respetando un contrato que le asignaba dicho lugar, más toda la historia familiar que allí había acontecido.
Luego de tantas jornadas de reparación, la casa de este vecino luce espectacular, y sin tener una ubicación de privilegio o recursos que facilitarían su desarrollo, supera a las demás casas gracias al poder constructivo y al querer. A pesar de que el vecino es muy atento, todas las mañanas saluda a quienes comparten el vecindario, y estira su brazo para estrechar sus manos, nadie le devuelve el saludo. No solo eso, sino que le gruñen como animales salvajes. El vecino intenta más, ofrece las fuentes de su progreso, pero le son rechazadas una y otra vez. Los gruñidos vana acompañados con amenazas, las amenazas se transforman en ataques. El vecindario adopta una actitud inhumana, la de la bestia, y paralelamente alimenta la paradoja de querer hacer creer a los demás que justamente es el vecino el inhumano.
El vecino comprende que no es bienvenido, que están todos en su contra. Pero el vecino también tiene sentimientos, ¿saben? Sentimientos y un poco de amor propio como para no renunciar a lo que es legítimamente suyo. Declara que la casa le pertenece, y fiel a su espíritu invita en la declaración a la convivencia y cooperación. Como respuesta recibe un “no” unánime. Esa negativa va acompañada de la agresión: desde cinco casas cercanas lo atacan, sumado a otros vándalos de demás casas, como para dejar bien en claro que prefieren asesinarlo a tenerlo como compañero, o ni siquiera como compañero, sino simplemente como vecino.
El solitario buscador de la paz triunfa increíblemente contra el ataque, pero muchos que lo odian no se rinden. Vuelven a agredirlo tres casas, y son derrotadas nuevamente. Con mucha lógica, el vecino entiende que su seguridad peligra y que esto no puede seguir así. Su victoria en la contienda nacida de una agresión no provocada y no iniciada le ha permitido controlar parte de las casas enemigas, lo que le ayuda a prevenir y evitar muchos ataques. Una de las tantas diferencias que radican entre el vecino y los demás, es que él sigue apostando a la vida y al progreso de todos, mientras que la contraparte solo busca la muerte y destrucción.
Prueba fehaciente de esto, es que vuelve a ser atacado, ahora por una coalición de dos casas. La inquebrantable fuerza del vecino logra imponerse, aunque la victoria es triste, pues ha costado mucho y las pérdidas son enormes. Para rescatar el alma del vecino y sus principios que saben guiarlo en medio de tantos inmorales y perversos, poco tiempo después del último enfrentamiento hace las paces con un atacante del barrio, y convienen la devolución de las partes de su casa que quería recuperar, y el vecino accede confiando en que por ese flanco no volverá a ser atacado.
Pasa más tiempo, y las agresiones de otros siguen. Le arrojan piedras a su casa, le disparan balas, le explotan bombas, le tiran misiles, se inmolan contra ella. Por más pedazos que se caigan, la construcción sigue en pie. Otro atacante más decide estrechar la mano del vecino y abandonar la idea de asesinarlo. Pero los demás ataques siguen, y el vecino, harto de sufrir, decide construir una alambrada que lo proteja. La idea no está mal, y consigue reducir a un 99% los ataques de los suicidas.
Con buena voluntad decide retirarse de otra parte de una casa que controlaba. Lo hace por iniciativa propia, sin negociar con aquellos que se niegan a aceptarlo como miembro del barrio, que no lo reconocen como dueño de su propia casa. Lo que abandona para los otros, no lo deja desolado. Fiel a su estilo trabajador y comprometido, había edificado destacadas obras y proporcionado útiles servicios que podrían ser utilizados por quienes se quedarían con la parte de la casa. Pero no es así, y ya a esta altura de la historia antivecino no debe resultar para nada algo sorprendente. De nuevo eligen materializar su odio, esta vez de una forma que no solo expresa repulsión hacia el vecino, sino hacia varios factores humanos y la intolerancia empujada hasta sus extremos. En pocas palabras, destruyen todo lo que el vecino en un gesto amigable les dejó.
Hay más. El gesto pacífico es correspondido luego como ellos saben hacerlo. Empiezan a disparar desde la parte que les dejaron contra el vecino y sus instalaciones. Un fuego incesante, escudado en su famosa doctrina de limpieza de la vecindad que apunta todos sus cañones al mismo vecino, el que para ellos es el “molesto de siempre” según podría indicar un exámen sobre enfermedad crónica del odio, la desmesura violenta y la agresión acérrima.
La realidad se impone, y el vecino opta acertadamente por obrar de nuevo según lo que marca la lógica: defenderse. El vecino ataca a quienes lo agreden y los lastima. Hace bien el vecino en tomar la distancia necesaria de gente de otras vecindades lejanas, que no sufren los ataques en carne propia, y le plantean la ridícula idea de la moral suicida: que espere sentado, de brazos cruzados, sin defenderse, mientras intentan acribillarlo. Reitero que el vecino tiene amor propio, conciencia y racionalidad. Por eso se mueve acorde a lo que las ganas de vivir dictan.


Si les parece complicada la vida del vecino, de una sola persona, traten de imaginar la vida de todo un país bajo las mismas circunstancias. Toda una nación. Las adversidades y enemigos multiplicados por miles, no solo unos pocos vecinos gruñones. Esta es la lucha del Estado de Israel contra el terrorismo islamista, y en otro plano, la defensa judía de la moral y el honor contra detractores, relativistas y banalizadores.
La Operación Plomo Fundido fue ejecutada para desbaratar las instalaciones de Hamas en Gaza e impedir que siguiera con sus incesantes lanzamientos de cohetes. La prensa internacional arrasó a Israel con críticas que demostraban la locura de pedirle a un país que se dejara lastimar.
Israel se retiró de manera unilateral de la Franja de Gaza en un gesto encaminado a la paz, dejando tras de sí toda una infraestructura en pie, que Hamas se encargó de demoler y rechazar el cambio a la moderación y la búsqueda de paz.
Israel construyó la Valla de Seguridad para evitar el terrorismo palestino que era principalmente mortal con los atentados suicidas, en especial durante la Segunda Intifada, y la medida logró reducirlo en un 99%.
Israel triunfó en la Guerra de Iom Kippur iniciada por Egipto y Siria, quienes en el día más sagrado para el pueblo judío se aprovecharon con deshonra de las circunstancias y resultaron a pesar de todo derrotados. Aún así, Israel estuvo dispuesto a negociar con el agresor egipcio y llegó a firmar un tratado de paz, devolviendo una porción de tierra legítimamente conquistada en autodefensa durante un enfrentamiento anterior.
Ese anterior episodio fue la Guerra de los Seis Días en la cual Egipto, Siria y Jordania fueron derrotados por un Israel que estaba solo frente a tantos enemigos, pero igual con energía victoriosa cual pueblo de hierro basado en el temple de sus miembros.
Y antes de esto, cinco ejércitos árabes habían atacado a Israel en una guerra de exterminio al día siguiente que el Estado Judío declaraba su independencia. El recién nacido país, diminuto pero valeroso, con poco territorio pero enorme corazón, fue aplastante y derrotó a los invasores.


Esta es la historia del Estado de Israel, el vecino menos querido del barrio, y paradójicamente el más justo y correcto. Israel, la luz de medio oriente, sigue afianzado en su casa y aferrado a sus valores.

Ezequiel Eiben
5/2010

martes, 1 de junio de 2010

Refutación al artículo “El peso de una alianza” de Alejandra Conti

Refutación al artículo “El peso de una alianza” de Alejandra Conti

Lo acontecido con respecto a la flotilla con destino a Gaza es otro lamentable episodio de antiisraelismo, que se encarga de despertar con ayuda de comentarios de ignorantes y apologistas occidentales del terrorismo islámico, la siempre latente judeofobia, a esta altura imposible de enmascarar en el refugio de la crítica desmedida a Israel. En defensa de la verdad, y del honor judío y de Israel, hay que refutar los argumentos expuestos por la señora Alejandra Conti en su artículo “El peso de una alianza”.
Con irresponsable ligereza pide un cambio radical de la política de EEUU hacia Israel. Pues bien, hay que avisar que el cambio ya se produjo desde que comenzó a gobernar la administración Obama, en donde el foco de las críticas norteamericanas es Israel, la víctima, y las demandas escuchadas son las palestinas, quienes han sido los victimarios. Con esta inversión, queda la imagen de un Israel culpable del conflicto en Medio Oriente, cuando en efecto es el único que se preocupa por resolverlo. No viene mal recordar el discurso de Obama en el Cairo, donde se salteó la histórica conexión judía con la Tierra de Israel, o las reacciones desproporcionadas ante el anuncio de construcciones en Jerusalén. Se sabe que el pueblo judío tiene el derecho histórico sobre Israel, y se sabe que Israel no tiene por qué aceptar restricciones a su soberanía en su propia capital, y menos cuando se trata de construcciones que ni siquiera encuadran en lo que muchos denominan injustificadamente “asentamientos”.
Luego Conti prosigue haciendo referencia a Tel Aviv como la capital de Israel. En 1980 (sí, hace ya 30 años, lapso suficiente para que una escritora tenga tiempo de enterarse) el Parlamento israelí, la knesset, aprobó la ley que establece a Jerusalén como capital eterna e indivisible del pueblo judío, la capital de Israel en definitiva. Pero ahí está el viejo truco de tratar de deslegitimar a Israel como sea. O criticando absolutamente todo lo que hace, o desconociendo a su propia capital, sus propios derechos sobre la ciudad emblema de toda su historia. Debe saber la señora Conti que cuando el señor Primer Ministro Biniamín Netanyahu habla, lo hace desde la capital Jerusalén. Washington no lo va a encontrar si llama a Tel Aviv. Por otra parte, el poder de veto, cuando es utilizado por EEUU, es utilizado con sentido común, en contra de las innumerables condenas inmerecidas contra el Estado de Israel. Acerca de los reclamos “inofensivos” de Europa, Asia, América y países árabes, no son para nada inofensivos. Se nota que usted nunca vivió en Israel y sufrió constantes disparos de misiles, para que luego cuando responda a las agresiones terroristas sea condenada por un infame “Informe Goldstone” o con comisiones investigadoras específicas por sucesos en Israel que ni se comparan a terribles tragedias que acontecen en Sudán o Darfur y que no ameritan un mínimo de esfuerzo por parte de la ONU o una aunque sea pequeña condena por parte de varias ongs que se hacen llamar de “derechos humanos” pero son antiisraelíes o a lo sumo de “derechos terroristas”. Ni hablar de una institución palestina antiisraelí específica en la ONU que trata a los refugiados, o de lo que las ingratas condenas logran despertando boicots alrededor del mundo de productos israelíes en los mercados, o de intelectuales israelíes en universidades.
Por si fuera poco, Conti recurre a una de las armas judeofóbicas más antiguas: el prejuicio. Ella adopta las famosas “teorías conspirativas” al hablar del lobby sionista en EEUU. De más está decir que el mito del complot judío mundial para la dominación del planeta es un absurdo que se ha arraigado y prolongado a lo largo de los años en parte por la culpa de personas como ésta, que los siguen resucitando y los dan por sentado. Alguien que quiera enmarcarse en la seriedad, se dedica a la investigación y a la obtención de información idónea. Alguien que solo quiere plantar en el pensamiento colectivo una idea que no tiene sustento en la realidad, que no es susceptible de investigación en cuanto que no existe, recurre a estos mitos judeofóbicos. Un intelectual honesto investiga, lee y opina para consagrar su esfuerzo a la verdad. Conti recurre a la mentira, al mito, a la teoría conspirativa que escuchó pero no investigó, por lo cual, fuera de lo que es un intelectual, cuadra perfectamente en la casilla de una “intelectualoide”.
Conti continúa con su errático análisis sugiriendo que la debilidad de Obama le da vía libre a Israel para cometer atrocidades. En realidad, justamente lo que necesita Israel de su aliado es que sea fuerte, y lo ayude en su lucha contra los enemigos que pretenden su obliteración, contrario a la política ejecutada por Obama hasta el momento. La debilidad de Obama solo ha traído consecuencias negativas para Israel, como por ejemplo el desarrollo del plan nuclear iraní que EEUU y el mundo libre no atinó a frenar a tiempo, y ahora con la alianza de Irán con Turquía y Brasil, será más difícil. ¿Hay que recordar que Irán busca una bomba y el lema de su presidente, el infame Ahmadinejad, es “borrar a Israel del mapa”? Irán sí es un Estado terrorista, no Israel. La sugerencia de que el procedimiento de defensa israelí contra la flotilla es terrorismo de Estado, no encuentra respaldo ni siquiera en la definición de terrorismo. Esos “humanitarios” estaban armados, tenían vínculos terroristas, iniciaron el ataque que fue premeditado, y buscaban nada menos que fortalecer a los terroristas de Hamas. Lo que hizo Israel fue autodefensa, señora Conti.
El último párrafo de su artículo ya es el colmo, puede ser catalogado como el “reino del revés”. Israel tiene un Ejército de Defensa que responde a las agresiones, en vez de iniciar guerras genocidas como lo han hecho los totalitarios dirigentes árabes y persas. El “disparar primero y preguntar después” es falaz, puesto que justo en este caso, los que atacaron primero fueron los de la flotilla. Ah, y ni se molestaron en preguntar después. ¿Acaso usted puede alegar discapacidad visual y no vio los videos? Después le otorga a Israel el carácter de intransigente y de no querer dialogar. Qué locura. Han sido los palestinos, todo este tiempo, quienes han planteado exigencias maximalistas y han rechazado las iniciativas de paz, y desperdiciado todas las oportunidades de establecer un Estado propio. ¿No lo escuchó a Netanyahu llamar a los palestinos a la mesa de negociaciones sin condiciones previas? El final de su artículo es bochornoso. ¿Qué trata de decir? ¿Qué Israel es el culpable de que haya terrorismo? Más bien, Israel es uno de los pocos países que tiene los pantalones bien puestos para combatir al terrorismo. Israel pelea para desbaratar el terrorismo. Ya existía el terrorismo contra los sionistas aun antes de que se creara el Estado de Israel. Apologistas, colaboradores y fanáticos, son los que los terroristas aprovechan para perpetrarse. Pero la sugerencia de que una democracia que ejerce el derecho a la autodefensa es culpable de la intransigencia de sus enemigos (en otras palabras, la víctima es la responsable de ser la víctima) es una locura. Hacer el bien no es ser culpable.

Ezequiel Eiben
1-6-2010

lunes, 10 de mayo de 2010

El prójimo durante la Cuenta del Omer

El prójimo durante la Cuenta del Omer

En Pesaj se produce la liberación de los hijos de Israel. Tras haber estado sometidos a la esclavitud durante cientos de años, la salida de Egipto marca el fin del yugo del Faraón, de aquellos tormentos corporales, y la obtención de la libertad en el plano físico. En Shavuot, se produce la entrega de la Torá, que conlleva una liberación de carácter espiritual de lo sufrido por el rigor egipcio, y un abrazo a la Ley establecida por D-os.
Entre estas dos fechas importantes, tenemos la Cuenta del Omer. Marca el camino constructivo desde la liberación hasta la entrega de la Ley. ¿Y por qué Israel se hizo acreedor de la Torá? ¿Era superior al resto de los pueblos? ¿Tuvo algún mérito notable que escaseó en los demás? La explicación que tenemos es pura, y alejada de las doctrinas modernas de superioridad racial que tanto daño han provocado con su acento en la intolerancia. D-os eligió a Israel no por su cantidad, ni porque fueran seres humanos superiores. Es el Pueblo Elegido por ser especial, por su camaradería, por los lazos fraternales estrechados entre sus miembros. Por ser un pueblo con unidad.
Así vemos que la hermandad entre personas que se reconocen partes integrantes de un mismo pueblo, cuenta con la gracia de D-os. Por lo tanto, nuestros sabios nos dicen que en este período del Omer, hay que fortalecer el cumplimiento de mitzvot que se relacionan con el otro. Y guiándonos por esta sabiduría judía, creyentes y no creyentes podemos aprovechar la Cuenta del Omer para reforzar las relaciones interpersonales, nuestro vínculo con los demás, nuestra comunicación. Mi forma de ser referida al prójimo, que es como yo, para tener una agradable relación en base a un comportamiento social adecuado, en el cual cada uno tiene su espacio y comunicados podemos construir.
En definitiva, como explica el rabino Abraham Dwek, “en Pesaj Israel se libera; en Shavuot aprende qué hacer con esa libertad”. La Torá es entregada a Israel por su unidad como pueblo. Según el rabino Gabriel Hoffer, “la Torá enseña cuál es la misión y objetivo del hombre en el mundo”. Y rabi Akiva expresó que el gran principio de la Torá es “Ama a tu prójimo que es como tu”. Por lo que resumimos que amándonos, estamos cumpliendo con la Torá, que fue entregada justamente por la unidad, y esa unión nos permite construir y crecer como pueblo. La libertad es el valor que nos lo va a permitir, y por más que no somos absolutamente iguales, eso no debe conducir a la intolerancia, sino a enriquecerse espiritualmente con la variedad del prójimo. El rabino Sergio Bergman lo aclara, explicando que hay que celebrar la diferencia, y tener unidad en la diversidad. Así respetamos la libertad individual y también nos desarrollamos como pueblo.

Ezequiel Eiben
28-4-2010

Homenaje por Iom Hazikarón

Homenaje por Iom Hazikarón

Jaim Weitzman, personaje histórico del sionismo y primer presidente del Estado de Israel, acuñó la frase “a un pueblo no se le entrega un Estado en bandeja de plata”. Con esto hacía referencia a los arduos esfuerzos que realizaba el pueblo judío, ya fuera en el plano político o militar, para conseguir la tan ansiada independencia en Eretz Israel.
Hoy, que los judíos ya tenemos un Estado que cumple orgullosamente 62 años, no solo festejamos el épico logro conseguido, sino que hacemos un espacio para homenajear y recordar en Iom Hazikaron a quienes dieron su vida por la causa sionista, y a quienes la perdieron víctimas del terrorismo perpetrado por los enemigos de Israel.
Recordamos a los valientes caídos que lucharon en los grupos clandestinos de autodefensa antes de que se declarara la Independencia del Estado. La Haganá, el Palmaj, el Etzel y el Leji se desempeñaron como organizaciones militares nacionales que defendieron cada una por su parte y a su manera los intereses de las facciones sionistas, protegiendo a la población judía que residía en Eretz Israel. De ellas recordamos a los justos luchadores, y condenamos a quienes recurrieron al terrorismo.
Recordamos a los jaialim caídos de Tzahal, las Fuerzas de Defensa de Israel, que una vez establecido el Estado, pelearon con alma y vida para ganar todas y cada una de las guerras que tuvo Israel, que siempre salió airoso y triunfante.
Y recordamos también a las víctimas del terrorismo, inocentes personas que vieron truncadas sus vidas por el propósito de fanáticos asesinos, frente a quienes Israel combate sin cesar como quien combate contra una de las mayores amenazas a la paz mundial.
Natan Alterman toma la frase de Weitzman y escribe inspirado un poema que honra a quienes hoy tenemos presentes en nuestro corazón, los luchadores que dieron todo, incluso su vida, por Israel. En él, los valientes responden al superar los desafíos y concretar el gran objetivo: “Somos la bandeja de plata sobre la que se concedió el Estado Judío”.

Ezequiel Eiben
24-4-2010

La visión herzliana

La visión herzliana

La visión herzliana se sustentaba en una fuerte creencia de que los judíos necesitaban un refugio. Poseía un contenido espectacular e inspirador para conseguirlo por medio del trabajo y la legitimación, y apuntaba a un fin justo a la vez que osado, utópico dirían algunos: crear un Estado Judío.
Siendo vocero y referente de todas aquellas almas judías que compartían su idea, se movió incesantemente por las kehilot y gobiernos europeos, haciendo gala de la extraordinaria capacidad de liderazgo y movilización de corazones con la cual estaba dotado, para plasmar en acciones políticas los objetivos del sionismo. El regreso a Sión, a Jerusalén, a Eretz Israel, se encontraba cada vez más cercano, aunque por ello el camino no era menos difícil.
Vivas disputas se mantenían y acaloradas discusiones se sucedían una tras otra en el marco de los Congresos Sionistas. Los diversos delegados de las múltiples facciones sionistas existentes abrazaban la idea del asentamiento judío en Eretz Israel cada uno a su manera, desde su punto de vista. Si bien a veces se lograba consenso en cuanto a objetivos y metodologías, no resultaba extraño que chocaran posturas diametralmente opuestas. Para fortuna de los judíos, el presidente de la Organización Sionista Mundial, el mismo Herzl, era la piedra angular que lograba conservar unificado el sionismo en un mismo proyecto y encausado en el trayecto paso a paso hacia la tierra ancestral.
Su estampa de líder natural amenazó con desmoronarse como un edificio dinamitado cuando fue duramente criticado en el Sexto Congreso Sionista. Una amplia oposición en los delegados presentes, especialmente los llegados de Rusia, lugar foco de la judeofobia existente a finales del S. XIX y principios del S. XX e.c., trituró el Plan Uganda presentado por él. Aunque la propuesta consistía en un refugio transitorio en territorio africano sin renunciar a llegar a Eretz Israel en el futuro, basándose en que había que actuar con urgencia ante los violentos estallidos de los pogroms, Herzl fue tildado de traidor, acusado de haberse alejado de la esencia del sionismo. Triste por la eufórica reacción en contra del plan (por más que al final la mayoría terminó votando a favor de una comisión examinadora de la posibilidad africana), pero sin quedarse abatido por la complicada realidad que atravesaba el sionismo en momentos decisivos que demarcarían con trazo pesado el porvenir, defendió la idea de Uganda, aclarando nuevamente que no renunciaba a Eretz Israel, firme en su convicción de que los judíos que venían siendo masacrados no podían esperar más. Esto es lo que quiso transmitir Herzl, sobre esto quiso concientizar a los demás.
La muerte tempranera a causa de enfermedad del gran visionario y creador del Sionismo Político, provocó un bajón general en el ambiente y representantes sionistas. Por más que se lo hubiera cuestionado en los últimos altercados, resultaba innegable que su presencia constituía el motor que ponía en funcionamiento al Movimiento Sionista. La pérdida del líder llevó a que se descartara definitivamente el Plan Uganda en el Séptimo Congreso Sionista, y que las prioridades se reorganizaran otra vez en torno a Eretz Israel. Una ausencia irremplazable en el sionismo, pero el Movimiento no debía menguar esfuerzos ni sentir que perdía el rumbo sino continuar con lo iniciado.
Herzl dejó un legado escrito y oral con su sello distintivo, demostró una voluntad inquebrantable con cimientos en sólidas creencias, y desplegó un liderazgo que elevó a los judíos a una estructura organizacional y situación política sin precedentes en la historia moderna. Su gloriosa visión puso en marcha lo que años después se constituiría en la independencia judía en Eretz Israel. Entre todos los destacados pioneros que colaboraron dando lo mejor de sí para que el Estado de Israel se haya creado, si hay alguien a quien debemos agradecerle por haberlos encaminado y guiado, ése es Herzl.

Ezequiel Eiben
23-4-2010

Noble tarea en una dura historia judía

Noble tarea en una dura historia judía

La del pueblo judío es una historia llena de heroísmo, transitada con esfuerzo, sufrimiento, sangre, y también con alegrías y responsabilidad, basándose en una visión romántica a la vez que real de la vida, en la cual siempre presente debe estar la justicia.
El judaísmo nos ofrece una gama interminable de fuentes del saber, de las cuales se desprenden sistemas de conocimiento de consistente integridad. Una filosofía con bases sólidas, claridad conceptual, bellas construcciones, sabiduría milenaria. Ideologías apasionadas con rigor científico o fe religiosa, con lógica racional o creencias virtuosas. En general, del pueblo judío destacamos la honestidad en los cimientos, la coherencia intelectual y la aptitud educativa. Y esto es lo que se da en los diversos matices que han surgido a lo largo del arduo trayecto que le ha implicado su hasta aquí milagrosa existencia, siempre plagada de feroces luchas por sobrevivir ante incansables ataques de sus enemigos.
Pero hasta aquí ha llegado el heroico pueblo judío, y tiene todo para seguir. Con divisiones internas, posiciones enfrentadas que se advierten irreconciliables, y que se baten a duelo en el mismo y esencial centro de la nación, ha perdurado contraviento y marea. Las campañas en su contra no han impedido que siembre las semillas del pensamiento de la humanidad, que moldee la moral que debe regir en un mundo justo que sea para todos, y que consagre la ética personal como modo de obrar para el beneficio propio y para el beneficio y el no perjuicio de los demás.
Esta sangre derramada de los hijos de Israel, estas heridas abiertas que se cree jamás cicatrizarán, o que bien pueden cerrar y tener todos un mundo de paz con la llegada del Mashiaj, y el forjamiento de un proyecto común de nación, fortalecen al pueblo judío y lo cohesionan más allá de cualquier diferencia de ideas o divergencia en las miradas. Arrastrarse por duras rocas hasta poder volver a ponerse de pie y observar lo que fue y lo que es con los ojos de quien espera más y tiene con que encararlo, es algo que el pueblo judío acepta. Asume como propia la misión de mantener viva su tradición y de contribuir al progreso de toda la humanidad. Asume como propio ser el Pueblo Elegido para indicar el camino a los demás, sin imponerlo, pero sin negarles la luz para que se animen a recorrer los senderos desconocidos u oscuros.
Noble tarea asumida por siglos con desafíos que constantemente se renuevan, y que el pueblo judío, fortalecido por cada uno de ellos, sabe que puede superarlos.

Ezequiel Eiben
12-3-2010