Atentado en Itamar, atentado a la Embajada de Israel en Argentina, y Purim
Las fechas en el calendario
Las fechas tradicionales en el calendario hebreo se encargan de señalar días donde se apela a la memoria de los judíos como pueblo para no olvidar relevantes acontecimientos que han marcado nuestra historia. Lógicamente, aparte de las clásicas conmemoraciones, con el avance de las épocas y en nuestros tiempos, otros sucesos importantes nos han llevado a establecer días de recordación aún en el calendario gregoriano que continúan forjando el caparazón de lo que debiera ser una memoria indestructible.
En el 2011 e.c., el destino revelador del devenir ha juntado en seguidilla tres hechos a subrayar, agregando uno a dos que ya veníamos recordando: El 11 de marzo (5 de Adar II de 5771) se produjo el brutal atentado terrorista en Itamar en el cual terroristas palestinos asesinaron a 5 miembros de la familia Fogel; el 17 de marzo (11 de Adar II) se recordó el 19º aniversario del atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aires, Argentina (ocurrido en 1992 e.c.) y el 20 de marzo conmemoramos la salvación del pueblo judío de los terribles designios de Hamán y la ejecución del enemigo a través del jag de Purim (la fecha histórica es el 15 de Adar de 3405).
De estas fechas el pueblo judío puede extraer conclusiones unificadoras y aprender lecciones modernas a partir de enseñanzas antiguas.
La conexión pedagógica de los hechos
Los tres hechos que hemos mencionado, por sus diferencias y separaciones históricas y geográficas, parecen no tener una vinculación directa. ¿Pero acaso hay entonces reflexiones que permitan verlos en conjunto como precedentemente afirmamos con vehemencia? Por supuesto que sí, y es lo que nos disponemos a hacer de inmediato. Lo que se puede lograr es un desmenuzamiento de vínculos, y una conexión pedagógica de los tres sucesos a los fines de su transmisión, y de esta forma, con un esfuerzo intelectual y una apertura espiritual para receptar enseñanzas de la historia, elaborar la visión que une lo aprendido en cada caso. Para esto, repasemos lo ocurrido.
El atentado en Itamar fue perpetrado por terroristas palestinos que asesinaron a 5 miembros de la familia Fogel en su propia casa: el padre, Udi (37 años), sus hijos Loav (10 años), Eldad (4 años) y Hadad (3 meses), mientras dormían; la madre, Rut (36 años), a la salida del baño. El momento seleccionado fue la noche y los medios elegidos apuñalamiento y degollación. Tamar (12 años), Roi (8 años) e Yishai (2 años) se salvaron pero tuvieron que ver a su familia ensangrentada y quedaron huérfanos.
El atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aires, Argentina, dejó un saldo de 29 muertos y 242 heridos. El grupo terrorista Jihad Islámica se lo adjudicó, actuando como brazo armado de la mayor organización terrorista Hezbollah.
El relato de Purim, contenido en la Meguilat Esther, nos cuenta cómo un enemigo voraz de los judíos, Hamán, pretendió a través de un edicto la aniquilación de todo el pueblo, pero luego terminó siendo ejecutado él junto con sus diez hijos, y los judíos celebramos nuestra supervivencia.
A simple vista, pareciera rebuscado y artificioso hallar rasgos comunes que puedan, si bien no encadenar directamente, envolver los significados de estos tres hechos que traemos a colación. Pero en verdad puede hacerse y demostrarse que hay algo más que su proximidad en el calendario.
El atentado en Itamar fue reivindicado por el “Grupo Imad Mugniye”, que son terroristas de las Brigadas de Mártires de Al-Aqsa, vinculados a Al-Fatah, núcleo de ésta y también de otras facciones terroristas. Los asesinos pertenecientes a este grupo alegaron que pudieron llevar a cabo su acción “gracias a la ayuda de Alá”. Debemos inspeccionar estos datos de manera de ahondar en nuestro cometido.
Al-Fatah opera dentro de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) cuyo presidente, hasta que falleció, fue Yasser Arafat. Este terrorista, que tiene el título de mayor asesino de judíos después de Hitler, era muy cercano al ayatollah Khomeini, el líder protagonista de la Revolución Islámica de Irán. Envió armamento a las huestes iraníes, brindó apoyo público a la tiranía teocrática del ayatollah, y recibió a cambio de parte de la propia familia Khomeini la promesa de ayuda hasta que Palestina quedase liberada y por consiguiente Israel destruido.
Si bien la OLP siempre fue reconocida como entidad laica, o a lo sumo secular, Arafat demostró simpatía por ayudar a esparcir revoluciones religiosas islámicas como la que desembocó en Irán (que no comenzó simplemente como religiosa pero en eso terminó), se rodeó de amigos con este ideal como Khomeini (un fundamentalista despiadado), y terroristas que actuaron y actúan dentro de la organización que presidió invocan a Alá para realizar terrorismo en su nombre. Es decir, la connotación religiosa (extremista, fanática o fundamentalista) está presente de una u otra forma.
Irán, que es una teocracia en manos de un gobierno terrorista, contribuyó a la segunda intifada lanzada por los palestinos bajo el mando de Arafat con armas, entrenamiento y atención médica. Siguiendo la voluntad divina, el país persa promueve levantamientos que apuntan a la aniquilación de los judíos. El actual ayatollah Alí Kamenei continúa las políticas de financiación de grupos terroristas que operan incluso en Judea y Samaria en Israel (donde se supone que la Autoridad Palestina debería combatir las infiltraciones y ser un socio de paz con el Estado Judío), entre los que se cuentan, precisamente, la Brigada de los Mártires de Al-Aqsa. Estos últimos no son laicos o seculares, son islamistas, y esa es una razón más para abrazar la causa islamista iraní y ser socios en el esparcimiento de la Jihad contra Israel y el mundo infiel.
Con respecto del atentado a la Embajada de Israel, como se mencionó fue realizado por Jihad Islámica actuando como brazo armado de Hezbollah. Aquí quedan claras las relaciones: esto es terrorismo internacional patrocinado por Irán. El mismo nombre “Jihad Islámica” refiere al objetivo de los terroristas islamistas: la expansión de la guerra santa musulmana contra los no musulmanes hasta que el Islam domine a todos los pueblos del planeta. En ocasiones se empieza contra los judíos, pero nunca termina con ellos, sino que siguen los demás pueblos libres. Actuaron para Hezbollah, que es un grupo financiado y armado por Irán en el Líbano, y que su mismo nacimiento está influenciado y solventado por la doctrina del ayatollah Khomeini, quien deseaba el esparcimiento de la revolución islámica. El atentado en sí explica que los ataques contra Israel no se limitan a su territorio nacional en Medio Oriente, sino que incluso sus sedes diplomáticas en el exterior son también blanco de agresión; que no solo los judíos en Israel, sino los judíos alrededor del mundo, están en la mira del terrorismo; y que a fin de cuentas, el atentado lo fue también contra la sociedad argentina en su conjunto, muriendo argentinos judíos y no judíos tras la explosión, y que viola el ordenamiento legal de Argentina como Estado de Derecho. Vale aclarar, los islamistas realizan atentados aún en países con los cuales no tienen un conflicto bélico actual y directo, porque su objetivo es imponer la Sharia (ley islámica) sobre todos por medio de la Jihad, y en última instancia entraran en guerra contra aquellos Estados hasta que los derroten y los dominen.
Llegando a la reflexión de Purim, vemos que el enemigo mortal del pueblo judío, Hamán, era un ministro del Rey de Persia Ajashverosh. Acostumbrado a que se arrodillaran ante él en los ambientes que frecuentaba, el persa enardeció cuando un judío, Mordejai, en consonancia con sus preceptos religiosos, se negó a hacerlo. Dice la Meguilat Esther: “Todos los sirvientes del rey a la entrada del palacio tendrían que arrodillarse y postrarse ante Hamán, pues esto era lo que el Rey había ordenado a todos los que hicieran. Pero Mordejai no se arrodillaba y no se postraba” (3:2), “Cuando Hamán vio que Mordejai no se arrodillaba o postraba ante él, se enfureció” (3:5). Hamán, que difundió un odio colectivo contra todos los judíos, intentó convencer a Ajashverosh que exterminara al pueblo al que pertenecía Mordejai. Aquella Persia donde Hamán planificó el genocidio de los judíos, con el tiempo llegaría a ser Irán.
Entonces ahora sí podemos afirmar que las conexiones que nos propusimos vislumbrar han sido descubiertas y selladas. En la antigüedad, un terrible enemigo persa deseó la desaparición de los judíos. Y en la actualidad, Irán, el Estado persa dominado por la Revolución Islámica, desea la desaparición de los judíos.
La Meguilat Esther dice de Hamán: “Sin embargo, pensó que sería una lástima de castigar solamente a Mordejai, pues ellos le habían dicho que Mordejai era judío. Puesto que Hamán quería destruir al pueblo de Mordejai. Todos los judíos del reino entero de Ajashverosh” (3:6). El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, declara: “Se están preparando los cimientos para que el régimen sionista vaya pronto al infierno y cualquier régimen que lo apoye, lo acompañará en ese viaje al infierno” y “Debo anunciar que el régimen sionista (…) está por morir y pronto será borrado del escenario geográfico”. Está escrito en la Meguilat: “Entonces Hamán le dijo al rey Ajashverosh: "Hay una cierta nación dispersa y difundida entre las naciones, en todos los países de tu reino. Sus leyes son diferentes a las leyes de las otras naciones. Ellos no siguen las leyes del rey; por lo que no conviene para el rey dejarles con vida” (3:8). Hassan Nasrallah, líder del Hezbollah libanés financiado por Irán, exclamó: “Los sionistas, que son los contratistas del imperialismo, están utilizando la prensa muy eficientemente”, “El imperialismo y sus contratistas sionistas en la región deben saber que los estamos esperando en cada colina, en cada valle, en cada calle y en cada pulgada de nuestro país”, y “No solamente en el Líbano, sino también en toda la región, el régimen sionista busca la polarización con las tensiones entre grupos étnicos, sectas y creencias”. Esta ahora manifiesta conexión pedagógica para aprender de las amenazas que sufrieron los judíos en los tiempos de antaño, y las que sufren hoy, puede ser aprovechada para que absorbamos las lecciones históricas y pongamos en práctica mecanismos de defensa para evitar que nuestros enemigos quieran llevar a cabo su tan ansiado genocidio de judíos.
Conclusiones
Así como Hamán se valió de mentiras y calumnias (como que los judíos no cumplían con las leyes del rey) para dirigir su malvado plan, los actuales líderes enemigos de los judíos e Israel siguen recurriendo a las conocidas armas judeofóbicas de denunciar falsos hechos, de acusar injustamente, y de que hay una (inexistente en realidad) conspiración judía (como expresa Nasrallah hablando sobre contratistas sionistas con el imperialismo, y el intento de agitar distintas etnias). Las burdas mentiras contra los judíos muchas veces han penetrado en el pensamiento colectivo y han llegado a provocar un baño de sangre.
Lo que nos deja esta seguidilla de fechas que recordamos es que desde la historia antigua hasta la actualidad hemos tenido un feroz enemigo pretendiendo nuestro exterminio como pueblo, hasta el último bebé (como lo demuestra el asesinato del bebé de tres meses en Itamar). Ese odio antijudío que se generó en Persia a través de Hamán, fluctúa o reencarna en los representantes del gobierno de Irán, que buscan la bomba atómica para hacer desaparecer a Israel del mapa. A la judeofobia que viene de Persia debemos estudiarla para sabernos defender, teniendo en cuenta que los líderes no son malvados porque son persas (no es una cuestión de racismo), sino porque quieren por una u otra razón nuestra destrucción.
El destino ha hecho que tres horrorosos intentos provenientes de Persia dirigidos al asesinato de judíos estén cerca en el calendario (en un período de diez días) para que no permitamos que nuestra memoria olvide la amenaza existencial que ha pesado y pesa sobre nosotros. Una conmemoración viene seguida de la otra, para reforzar los recuerdos y la alerta que se debe mantener. Una seguida de otra, de manera que si irresponsablemente olvidamos un hecho dentro de este lapso de una decena de días, inmediatamente el otro nos lo recuerde con contundencia. El asesinato de los Fogel, la voladura de la Embajada, y el edicto promovido por Hamán son expresiones judeofóbicas que se han dirigido a cerrar injusta y violentamente los ojos de hermanos judíos inocentes. Se destaca que tengamos Shabat Zajor precediendo a la celebración de Purim, donde el rabino nos dirá “Zajor et asher asá lejá amalek...” (“Recuerda lo que te hizo a ti Amalek…”), para reafirmar el compromiso que debemos demostrar hacia el pasado, y los frutos que de él podemos extraer.
Escribe Liat Collins acerca de celebrar Purim: “Así como el plan genocida de los persas de antaño fallo, así también fallarán los planes de los actuales líderes iraníes. Entonces, comamos, tomemos y seamos felices, porque mañana nuevamente nos rehusaremos a morir”. En 10 días de este 2011 e.c. hemos recordado con rigor la maligna voluntad de nuestros históricos enemigos persas y sus financiados palestinos o libaneses de apagarnos la vida. Por supuesto que demostrando ser humanos y despojándonos del detestable racismo, no interpretaremos estas fechas como indicación de que todos los persas son malvados, que por ser persas son incorregibles y de que no es posible una convivencia. Pero sí aprendiendo las lecciones y siendo concientes de las amenazas en el presente y de cara al futuro inmediato, interpretaremos puntualmente que no hay convivencia posible con los asesinos y terroristas persas o sus aliados palestinos y libaneses que nos atacan alrededor del mundo y quieren borrarnos junto con nuestro Estado Judío. A ellos los combatiremos hasta triunfar.
Ezequiel Eiben
24-3-2011
18 Adar II 5771
Fuentes:
- Meguilat Esther: http://www.mesilot.org/esp/festividades/purim/meguilat.htm
- OLP/Fatah e Iran: Una relación especial - por Francisco Gil-White:
http://www.hirhome.com/iraniraq/plo-iran2_esp.htm
- Ahmadinejad says Israel will soon disappear - Breitbart: http://www.breitbart.com/article.php?id=080602124328.f6eyi8y1
- Purim: http://www.barmitzva.com.ar/Costumes/6.html
- Recuerda... (sobre Amalek y el atentado a la Embajada de Israel en Argentina) - Rabino Dr. Mordejai Maarabi – http://www.masuah.org/
http://jinuj.net/articulos_ver.php?id=466
- Discurso en el tekez por el 18º aniversario del atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aires – Ezequiel Eiben: http://ezequieleiben.blogspot.com/2010_04_01_archive.html
- Entrevista a Sabed Hassan Nasrallah - Escrito por Roza Sadem:
http://www.porpalestina.com/index.php?option=com_content&view=article&id=36:entrevista-a-sabed-hassan-nasrallah&catid=24:entrevistas&Itemid=43
- Brigada de los Mártires de Al Aqsa reivindica el atentado terrorista en la Cisjordania - Aurora: http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Conflicto/35922/
- Liat Collins – Mi palabra: perpetuamente Purim - The Jerusalem Post:
http://soysionista.blogspot.com/2011/03/mi-palabra-perpetuamente-purim.html
jueves, 24 de marzo de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
Brutal atentado terrorista en Itamar y brutales intentos de justificarlo
Brutal atentado terrorista en Itamar y brutales intentos de justificarlo
El brutal atentado terrorista perpetrado en la madrugada del viernes 11 de marzo de 2011 e.c. por asesinos palestinos contra una familia judía en Itamar es, como todo terrorismo, injustificable. Los terroristas palestinos degollaron a 5 personas mientras estas dormían. Voy a dar los nombres y edades de las víctimas ya que la parte malvada de la prensa internacional y los violentos grupos de presión que se observan en algunas calles y casas de gobierno, cuando se trata de un crimen contra Israel, prefieren obviar lo que quizá consideren nimiedades frente a su simpatía por la causa palestina: que los judíos también tienen rostro y una historia personal, que los judíos también son humanos que sufren. Fueron asesinados de los miembros de la familia Fogel: el padre, Udi (37 años), la madre, Rut (36 años), sus hijos Loav (10 años), Eldad (4 años) y Hadad (3 meses). Y no hay que dejar de decir que otros hijos, Ronie (8 años) y Yishai (2 años) se salvaron solamente porque su presencia no fue advertida, al estar durmiendo en una habitación no percibida por los terroristas; y que la hija mayor, Tamar (12 años), descubrió junto con un vecino a los cadáveres de sus familiares apuñalados.
Las barbaridades que he escuchado decir y leído después de este lamentable episodio no encuentran fondo en su hondo pozo de odio antijudío.
Hablan de que incluso una nueva intifada estaría justificada contra Israel por tener población en los territorios en disputa. Pues bien, hay que decir que una intifada no se puede justificar, y el terrorismo tampoco, porque son atentados contra la vida humana cuyo principal objetivo son civiles indefensos, y quien intente ponerse de lado de los terroristas asume una posición, más que judeofóbica, antihumana.
Hablan de que hay terrorismo por la construcción de casas en Judea y Samaria. Es decir, su moral retorcida y judeofóbica los lleva a equiparar construcciones de casas con asesinatos a adultos y niños inocentes. Plantean al terrorismo en términos de reacción natural y lógica. Y no quieren reconocer que había terrorismo palestino antes de que existieran asentamientos en dichas zonas, por lo cual estos no son su causa original.
Hablan de que quieren que todos los judíos se vayan de Judea y Samaria y que no quede ni uno en el futuro Estado Palestino. O sea, proponen un Estado Palestino judenrein, sin judíos, lo que evoca la memoria de Hitler que quería una Alemania judenrein, sin judíos. Todo esto piden, mientras que protestarían hasta el año 2078 (por decir un año arbitrariamente) si Israel decidiera aplicar un transfer contra los árabes israelíes y dejar a Israel sin árabes. Qué incoherencia ideológica, qué racismo selectivo, de parte de los autodenominados defensores de derechos humanos.
Hablan que los territorios son ocupados, cuando en realidad son disputados y legítimo objeto de negociación.
Hablan de que Israel se cree poseedor de un derecho divino para robar tierras, cuando el sionismo ampliamente mayoritario basó sus reclamos en un derecho histórico que no se sustentaba en la religión y el Estado tampoco recurre al concepto de Tierra Prometida (por más que algunos de los asentadores judíos invoquen derechos divinos según sus propias y particulares corrientes), y que encima no ha robado territorios sino que los ha obtenido ganando guerras de autodefensa no iniciadas. De hecho, la Declaración Balfour incluso se refería a los dos lados del Jordán para el establecimiento del Hogar Nacional Judío.
Tienen que entender que detener la construcción de casas por un atentado terrorista es darle el triunfo a los terroristas y decirles “atáquenme más, así me sacan más concesiones a través de sus medios violentos”.Tienen que darse cuenta o admitir que están en contra de los derechos de propiedad judíos en los territorios y no de los derechos de propiedad palestinos, así que son racistas y discriminadores. Tienen que saber que los judíos tenemos derecho a los asentamientos. Y también a los territorios. Más y mejores derechos.
A propósito, algunas conclusiones, exhortaciones y pedidos:
No equiparen viviendas con asesinatos terroristas por favor. Es como que justifiquen que maten a sus padres y hermanos mientras duermen porque ustedes alquilaron un departamento en un edificio en el que algunos (sin razón) les dicen que no pueden vivir. No defiendan las injustas restricciones. ¿Qué pasa, los judíos no tenemos derechos de propiedad? ¿Los árabes pueden vivir en Israel, el Estado Judío, pero los judíos no pueden vivir donde supuestamente será el Estado Palestino? Los judíos venimos de Judea; paradojas del destino que no nos quieran dejar construir legalmente allí mientras que gobiernos de países como el de Estados Unidos por medio de Obama están invirtiendo millones y millones en construcciones para palestinos.
Dejen de decir que el atentado “es un episodio aislado” cuando el terrorismo palestino ha sido una constante por años y la incitación a la violencia de su parte está patente; o comentarios como el que hizo María José Lubertino siendo titular del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, de Argentina) ante el terrorismo de Hamas durante la Operación Plomo Fundido para explicar agresiones a judíos en el país sudamericano: “Israel violó el derecho internacional y eso se le vino en contra”. Están demostrando que no les importa que acuchillen a inocentes durmiendo, y que si nos vienen a pegar a los judíos en Argentina o en otros países hay una buena explicación para echarle la culpa al sionismo.
Por eso, hay que rechazar el atentado terrorista perpetrado por asesinos palestinos. Exhortar a la ONU y organismos internacionales a manifestar plenamente su enérgico repudio en contra de la nueva muestra de terrorismo palestino y tomar decisiones firmes y acciones al respecto (a pesar de que la ONU esté repleta de dictaduras árabes e islamistas, y Libia haya estado hasta hace unos días en el Consejo de Derechos Humanos, lo que da pruebas de su poca seriedad). Condenar las manifestaciones en Gaza que festejaron el atentado y apoyaron a los terroristas, a pesar de que ya no sorprendan, cuando se sabe que allí hay terroristas y simpatizantes del terrorismo que son peores que las bestias, y que se puede esperar algo así. Condenar el silencio de los extremistas, especialmente el de izquierdistas y progresistas, prontos a ir a atacar a las Embajadas de Israel en los diversos países cuando el Estado Judío ejerce su derecho a la autodefensa, y mudos y escabullidizos cuando deberían estar protestando contra semejante muestra de intolerancia asesina. Apoyar la decisión del Gobierno de Israel de no detener las construcciones de viviendas para la población judía en Jerusalén y en Judea y Samaria, no restringiendo los derechos de propiedad de los judíos habitantes de dichas zonas. Y como siempre, apoyar a Israel en su lucha sin cuartel contra el terrorismo palestino e internacional.
Ezequiel Eiben
16-3-2011
10 de Adar II 5771
El brutal atentado terrorista perpetrado en la madrugada del viernes 11 de marzo de 2011 e.c. por asesinos palestinos contra una familia judía en Itamar es, como todo terrorismo, injustificable. Los terroristas palestinos degollaron a 5 personas mientras estas dormían. Voy a dar los nombres y edades de las víctimas ya que la parte malvada de la prensa internacional y los violentos grupos de presión que se observan en algunas calles y casas de gobierno, cuando se trata de un crimen contra Israel, prefieren obviar lo que quizá consideren nimiedades frente a su simpatía por la causa palestina: que los judíos también tienen rostro y una historia personal, que los judíos también son humanos que sufren. Fueron asesinados de los miembros de la familia Fogel: el padre, Udi (37 años), la madre, Rut (36 años), sus hijos Loav (10 años), Eldad (4 años) y Hadad (3 meses). Y no hay que dejar de decir que otros hijos, Ronie (8 años) y Yishai (2 años) se salvaron solamente porque su presencia no fue advertida, al estar durmiendo en una habitación no percibida por los terroristas; y que la hija mayor, Tamar (12 años), descubrió junto con un vecino a los cadáveres de sus familiares apuñalados.
Las barbaridades que he escuchado decir y leído después de este lamentable episodio no encuentran fondo en su hondo pozo de odio antijudío.
Hablan de que incluso una nueva intifada estaría justificada contra Israel por tener población en los territorios en disputa. Pues bien, hay que decir que una intifada no se puede justificar, y el terrorismo tampoco, porque son atentados contra la vida humana cuyo principal objetivo son civiles indefensos, y quien intente ponerse de lado de los terroristas asume una posición, más que judeofóbica, antihumana.
Hablan de que hay terrorismo por la construcción de casas en Judea y Samaria. Es decir, su moral retorcida y judeofóbica los lleva a equiparar construcciones de casas con asesinatos a adultos y niños inocentes. Plantean al terrorismo en términos de reacción natural y lógica. Y no quieren reconocer que había terrorismo palestino antes de que existieran asentamientos en dichas zonas, por lo cual estos no son su causa original.
Hablan de que quieren que todos los judíos se vayan de Judea y Samaria y que no quede ni uno en el futuro Estado Palestino. O sea, proponen un Estado Palestino judenrein, sin judíos, lo que evoca la memoria de Hitler que quería una Alemania judenrein, sin judíos. Todo esto piden, mientras que protestarían hasta el año 2078 (por decir un año arbitrariamente) si Israel decidiera aplicar un transfer contra los árabes israelíes y dejar a Israel sin árabes. Qué incoherencia ideológica, qué racismo selectivo, de parte de los autodenominados defensores de derechos humanos.
Hablan que los territorios son ocupados, cuando en realidad son disputados y legítimo objeto de negociación.
Hablan de que Israel se cree poseedor de un derecho divino para robar tierras, cuando el sionismo ampliamente mayoritario basó sus reclamos en un derecho histórico que no se sustentaba en la religión y el Estado tampoco recurre al concepto de Tierra Prometida (por más que algunos de los asentadores judíos invoquen derechos divinos según sus propias y particulares corrientes), y que encima no ha robado territorios sino que los ha obtenido ganando guerras de autodefensa no iniciadas. De hecho, la Declaración Balfour incluso se refería a los dos lados del Jordán para el establecimiento del Hogar Nacional Judío.
Tienen que entender que detener la construcción de casas por un atentado terrorista es darle el triunfo a los terroristas y decirles “atáquenme más, así me sacan más concesiones a través de sus medios violentos”.Tienen que darse cuenta o admitir que están en contra de los derechos de propiedad judíos en los territorios y no de los derechos de propiedad palestinos, así que son racistas y discriminadores. Tienen que saber que los judíos tenemos derecho a los asentamientos. Y también a los territorios. Más y mejores derechos.
A propósito, algunas conclusiones, exhortaciones y pedidos:
No equiparen viviendas con asesinatos terroristas por favor. Es como que justifiquen que maten a sus padres y hermanos mientras duermen porque ustedes alquilaron un departamento en un edificio en el que algunos (sin razón) les dicen que no pueden vivir. No defiendan las injustas restricciones. ¿Qué pasa, los judíos no tenemos derechos de propiedad? ¿Los árabes pueden vivir en Israel, el Estado Judío, pero los judíos no pueden vivir donde supuestamente será el Estado Palestino? Los judíos venimos de Judea; paradojas del destino que no nos quieran dejar construir legalmente allí mientras que gobiernos de países como el de Estados Unidos por medio de Obama están invirtiendo millones y millones en construcciones para palestinos.
Dejen de decir que el atentado “es un episodio aislado” cuando el terrorismo palestino ha sido una constante por años y la incitación a la violencia de su parte está patente; o comentarios como el que hizo María José Lubertino siendo titular del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, de Argentina) ante el terrorismo de Hamas durante la Operación Plomo Fundido para explicar agresiones a judíos en el país sudamericano: “Israel violó el derecho internacional y eso se le vino en contra”. Están demostrando que no les importa que acuchillen a inocentes durmiendo, y que si nos vienen a pegar a los judíos en Argentina o en otros países hay una buena explicación para echarle la culpa al sionismo.
Por eso, hay que rechazar el atentado terrorista perpetrado por asesinos palestinos. Exhortar a la ONU y organismos internacionales a manifestar plenamente su enérgico repudio en contra de la nueva muestra de terrorismo palestino y tomar decisiones firmes y acciones al respecto (a pesar de que la ONU esté repleta de dictaduras árabes e islamistas, y Libia haya estado hasta hace unos días en el Consejo de Derechos Humanos, lo que da pruebas de su poca seriedad). Condenar las manifestaciones en Gaza que festejaron el atentado y apoyaron a los terroristas, a pesar de que ya no sorprendan, cuando se sabe que allí hay terroristas y simpatizantes del terrorismo que son peores que las bestias, y que se puede esperar algo así. Condenar el silencio de los extremistas, especialmente el de izquierdistas y progresistas, prontos a ir a atacar a las Embajadas de Israel en los diversos países cuando el Estado Judío ejerce su derecho a la autodefensa, y mudos y escabullidizos cuando deberían estar protestando contra semejante muestra de intolerancia asesina. Apoyar la decisión del Gobierno de Israel de no detener las construcciones de viviendas para la población judía en Jerusalén y en Judea y Samaria, no restringiendo los derechos de propiedad de los judíos habitantes de dichas zonas. Y como siempre, apoyar a Israel en su lucha sin cuartel contra el terrorismo palestino e internacional.
Ezequiel Eiben
16-3-2011
10 de Adar II 5771
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jueves, 3 de febrero de 2011
Antisionismo y judeofobia generados por el odio
Antisionismo y judeofobia generados por el odio
Como ya vimos con anterioridad, el antiisraelismo, antisemitismo y antisionismo son iguales de fondo. Allí, en el punto de partida, en su esencia original, está su vinculación: el odio al judío. Después, en la forma pueden o no asumir distintas máscaras.
Decir que el antisemitismo (a partir de ahora lo llamaré judeofobia para mayor precisión terminológica) solo se origina por envidia o ignorancia, es una teoría simplista e incompleta. Ni Hitler ni Ruholla Khomeini, por citar líderes judeofobos, eran lo que uno normalmente llamaría ignorantes (por el contrario, se los consideraba bastante cultos).
Si bien muchos atacan a los judíos por envidia (algún no judío religioso que se quedó afuera del Pueblo Elegido, algún neonazi marginado social que le vendieron un cuento y se lo tragó entero sin preguntar), no puede decirse que aquella sea la única causa; si fuera la única eficiente y suficiente, entonces cualquier envidioso de cualquier cosa caminaría libre por la calle atacando a todos cuantos envidiara, y así tendríamos que explicar el genocidio del Tercer Reich o el terrorismo de la Revolución Islámica a partir de la envidia.
Hay algo más: ODIO. El odio cristiano era religioso, el nazi era racista, el comunista era cultural y anti-minorías. Otra manifestación: CHIVO EXPIATORIO. Descargar las frustraciones en los judíos para hacerlos aparecer como culpables de los propios fracasos cuando no tienen nada que ver.
Se ha dicho que la judeofobia es solo un racismo comparable con el existente en otras partes del mundo, incluido Israel contra otras minorías. El odio a los judíos no se puede comparar en sus expresiones con otros odios, como los que pueden existir en Israel (que no representan a la mayoría de la población sino que son manifestaciones marginales). La Shoa fue exterminio contra el pueblo judío, si bien no exclusivamente, mayoritaria y principalmente. Un genocidio de características únicas nunca visto antes ni después, basado en un racismo que no se estructuró en la mera envidia o ignorancia, sino en pruebas pseudocientíficas sin ninguna validez, una irracionalidad con apariencia de teoría eficaz.
Sobre antisionismo, se argumenta que no se le puede pedir al árabe israelí que sea sionista, y a la vez que éste no puede ser antisionista (aunque abogue por el fin del sionismo) si precisamente vive en Israel. Pues bien, el árabe que vive en Israel, si no se siente identificado con el sionismo, puede elegir perfectamente ser no sionista o a-sionista (es decir, no involucrarse en su desarrollo, no apoyarlo activamente, no militar en su favor, no ejercer una regular y constante defensa de su validez argumental, vivir una vida civil sin vinculación al Movimiento). Ser antisionista implica negar la libertad y autodeterminación del pueblo judío en su país. ¿Acaso el querer ver al judío sin libertad, despojado de derechos, sin país, como esclavo, en un ghetto o en un campo de exterminio, no se origina en el odio? ¿No es una manifestación claramente judeofóbica? Si un árabe israelí, o un judío israelí, adopta semejante postura ideológica, no hay reparos en decir que es judeofobica. Es antisionista por más que vivan en Israel. El solo hecho de haber nacido allí, no los hace sionistas si lo que quieren es la destrucción del Estado Judío, ni los obliga a ser antisionistas, si no se sienten identificados con el Movimiento de Liberación Nacional del pueblo judío.
Fuera de esto, se me ha criticado la mención de ciertas personas que utilicé para ejemplificar la judeofobia y antisionismo en el artículo “La Trilogía Antijudía” argumentando que ellos no decidirán el futuro de Israel. Los nombres como D´elía los empleé para darle continuidad al artículo anterior, "El espectáculo del antisemitismo" donde aclaro que a D´elía no hay que ignorarlo por el daño que ha ocasionado a la comunidad judía argentina mediante marchas en las calles y manteniendo reuniones políticas con Ahmadinejad y los responsables del atentado terrorista a la AMIA como Mossen Rabani (lo cual es un insulto a la Argentina y a todos sus ciudadanos, y es darle la espalda al mundo libre); pero que tampoco hay que elevarlo al status de enemigo formidable del pueblo judío como nuestros enemigos históricos (y hablamos de imperios y genocidas), porque es un personaje vulgar, comprable y de poca inteligencia. En fin, coincido en que hay enemigos más importantes que D´elía, pero eso no es suficiente para dejar su maldad completamente de lado.
Con respecto de Ahmadinejad y la bomba, que se ha dicho que también puede utilizarla contra Arabia Saudita o Egipto, todos sabemos a qué país amenaza con borrarlo del mapa, y qué país es su prioridad exterminar.
Para restarle importancia a la vinculación de la judeofobia con el antisionismo, se intenta exponer al sionismo como un proyecto no apoyado en su momento por la mayoría de la judería mundial. Ok, el sionismo no fue mayoría, lo cual no quiere decir que los que no hicieron aliá eran antisionistas en el sentido de negar la legitimidad del proyecto de cumplir el sueño milenario del retorno a Eretz Israel.
Luego se intenta ver como “un asunto humano, no antisionista, pedir por el fin de la “ocupación de Palestina””. Cuando simpatizantes de Hamas y Hizballah piden el fin de la "OCUPACIÓN DE PALESTINA" no se refieren a que Israel debe salir de Judea y Samaria, sino de toda Palestina; ellos hablan de la obliteración del Estado Judío, la desaparición de Israel. Humano sería que el terrorismo se detuviera de una vez por todas desde los territorios, para poder adoptar una solución política en clima de paz. Humano hubiese sido que el Mandato Británico no hubiese traicionado al sionismo y lo hubiese despojado de las tierras comprometidas a partir de la Declaración Balfour. Y una corrección más: los territorios no son ocupados, son conquistados en guerras de autodefensa, y por lo tanto objetos de negociación en un tratado de paz. Son territorios disputados, no ocupados. Las razones de Israel son mucho más fuertes que las que puedan tener Jordania, la Autoridad Palestina o Hamas. Ante cualquier duda, chequear la ley internacional. Aún así, Israel se muestra dispuesto a intercambiarlos para garantizar la paz.
Cuando la defensa del sionismo es férrea y sólida, los eternos críticos se vuelven al tema del racismo dentro de Israel y los territorios, y alegan que los gobiernos israelíes han diseminado el odio y la persecución contra los árabes. Disiento. Muy por el contrario, todos los últimos gobiernos de izquierda en Israel (Rabin, Peres, Barak, ahora Livni en la oposición desde centro izquierda) han intentado maquillar la situación de manera tal que han pintado color de rosas un cuadro que ha sido espeluznante para Israel. Esos gobernantes se callaron cosas y mintieron sobre los palestinos para que el público los viera como interlocutores para la paz, mientras los terroristas seguían con sus campañas sanguinarias de violencia y masacres. Todo al revés. Les mintieron a los israelíes para sembrar un falso amor y disfrazar la realidad bajo el lema de amor recíproco y entendimiento mutuo, mientras en busca de objetivos políticos ignoraban deliberadamente y ocultaban los maliciosos designios palestinos. Hasta la derecha de Netanyahu llegó a afirmar una vez que la OLP había modificado su carta fundacional que llama al exterminio de los judíos, cuando no era cierto y la letra permanecía intacta.
Fuera de eso, los esfuerzos que ha hecho Israel para la paz han sido impresionantes, y en la gran mayoría de las veces, unilaterales por no recibir respuesta favorable del liderazgo palestino que solo piensa en la perpetuación de su guerra de odio judeofóbico. Cuando se utilizan nimiedades, fruslerías, mentiras y falacias para descalificar al Estado Judío (el único que ha asumido seriamente su responsabilidad y compromiso con la paz), hay que defenderlo y resaltar sus aportes. Y cuando se intenta minimizar a los que lo amenazan, relativizar sus promesas de exterminio, y esconder tras semánticas engañosas el verdadero odio hirviendo a punto de ebullición, hay que estar atentos y reconocer los peligros a tiempo para actuar de manera sólida.
Ezequiel Eiben
3-2-2011
29 Shevat 5771
Como ya vimos con anterioridad, el antiisraelismo, antisemitismo y antisionismo son iguales de fondo. Allí, en el punto de partida, en su esencia original, está su vinculación: el odio al judío. Después, en la forma pueden o no asumir distintas máscaras.
Decir que el antisemitismo (a partir de ahora lo llamaré judeofobia para mayor precisión terminológica) solo se origina por envidia o ignorancia, es una teoría simplista e incompleta. Ni Hitler ni Ruholla Khomeini, por citar líderes judeofobos, eran lo que uno normalmente llamaría ignorantes (por el contrario, se los consideraba bastante cultos).
Si bien muchos atacan a los judíos por envidia (algún no judío religioso que se quedó afuera del Pueblo Elegido, algún neonazi marginado social que le vendieron un cuento y se lo tragó entero sin preguntar), no puede decirse que aquella sea la única causa; si fuera la única eficiente y suficiente, entonces cualquier envidioso de cualquier cosa caminaría libre por la calle atacando a todos cuantos envidiara, y así tendríamos que explicar el genocidio del Tercer Reich o el terrorismo de la Revolución Islámica a partir de la envidia.
Hay algo más: ODIO. El odio cristiano era religioso, el nazi era racista, el comunista era cultural y anti-minorías. Otra manifestación: CHIVO EXPIATORIO. Descargar las frustraciones en los judíos para hacerlos aparecer como culpables de los propios fracasos cuando no tienen nada que ver.
Se ha dicho que la judeofobia es solo un racismo comparable con el existente en otras partes del mundo, incluido Israel contra otras minorías. El odio a los judíos no se puede comparar en sus expresiones con otros odios, como los que pueden existir en Israel (que no representan a la mayoría de la población sino que son manifestaciones marginales). La Shoa fue exterminio contra el pueblo judío, si bien no exclusivamente, mayoritaria y principalmente. Un genocidio de características únicas nunca visto antes ni después, basado en un racismo que no se estructuró en la mera envidia o ignorancia, sino en pruebas pseudocientíficas sin ninguna validez, una irracionalidad con apariencia de teoría eficaz.
Sobre antisionismo, se argumenta que no se le puede pedir al árabe israelí que sea sionista, y a la vez que éste no puede ser antisionista (aunque abogue por el fin del sionismo) si precisamente vive en Israel. Pues bien, el árabe que vive en Israel, si no se siente identificado con el sionismo, puede elegir perfectamente ser no sionista o a-sionista (es decir, no involucrarse en su desarrollo, no apoyarlo activamente, no militar en su favor, no ejercer una regular y constante defensa de su validez argumental, vivir una vida civil sin vinculación al Movimiento). Ser antisionista implica negar la libertad y autodeterminación del pueblo judío en su país. ¿Acaso el querer ver al judío sin libertad, despojado de derechos, sin país, como esclavo, en un ghetto o en un campo de exterminio, no se origina en el odio? ¿No es una manifestación claramente judeofóbica? Si un árabe israelí, o un judío israelí, adopta semejante postura ideológica, no hay reparos en decir que es judeofobica. Es antisionista por más que vivan en Israel. El solo hecho de haber nacido allí, no los hace sionistas si lo que quieren es la destrucción del Estado Judío, ni los obliga a ser antisionistas, si no se sienten identificados con el Movimiento de Liberación Nacional del pueblo judío.
Fuera de esto, se me ha criticado la mención de ciertas personas que utilicé para ejemplificar la judeofobia y antisionismo en el artículo “La Trilogía Antijudía” argumentando que ellos no decidirán el futuro de Israel. Los nombres como D´elía los empleé para darle continuidad al artículo anterior, "El espectáculo del antisemitismo" donde aclaro que a D´elía no hay que ignorarlo por el daño que ha ocasionado a la comunidad judía argentina mediante marchas en las calles y manteniendo reuniones políticas con Ahmadinejad y los responsables del atentado terrorista a la AMIA como Mossen Rabani (lo cual es un insulto a la Argentina y a todos sus ciudadanos, y es darle la espalda al mundo libre); pero que tampoco hay que elevarlo al status de enemigo formidable del pueblo judío como nuestros enemigos históricos (y hablamos de imperios y genocidas), porque es un personaje vulgar, comprable y de poca inteligencia. En fin, coincido en que hay enemigos más importantes que D´elía, pero eso no es suficiente para dejar su maldad completamente de lado.
Con respecto de Ahmadinejad y la bomba, que se ha dicho que también puede utilizarla contra Arabia Saudita o Egipto, todos sabemos a qué país amenaza con borrarlo del mapa, y qué país es su prioridad exterminar.
Para restarle importancia a la vinculación de la judeofobia con el antisionismo, se intenta exponer al sionismo como un proyecto no apoyado en su momento por la mayoría de la judería mundial. Ok, el sionismo no fue mayoría, lo cual no quiere decir que los que no hicieron aliá eran antisionistas en el sentido de negar la legitimidad del proyecto de cumplir el sueño milenario del retorno a Eretz Israel.
Luego se intenta ver como “un asunto humano, no antisionista, pedir por el fin de la “ocupación de Palestina””. Cuando simpatizantes de Hamas y Hizballah piden el fin de la "OCUPACIÓN DE PALESTINA" no se refieren a que Israel debe salir de Judea y Samaria, sino de toda Palestina; ellos hablan de la obliteración del Estado Judío, la desaparición de Israel. Humano sería que el terrorismo se detuviera de una vez por todas desde los territorios, para poder adoptar una solución política en clima de paz. Humano hubiese sido que el Mandato Británico no hubiese traicionado al sionismo y lo hubiese despojado de las tierras comprometidas a partir de la Declaración Balfour. Y una corrección más: los territorios no son ocupados, son conquistados en guerras de autodefensa, y por lo tanto objetos de negociación en un tratado de paz. Son territorios disputados, no ocupados. Las razones de Israel son mucho más fuertes que las que puedan tener Jordania, la Autoridad Palestina o Hamas. Ante cualquier duda, chequear la ley internacional. Aún así, Israel se muestra dispuesto a intercambiarlos para garantizar la paz.
Cuando la defensa del sionismo es férrea y sólida, los eternos críticos se vuelven al tema del racismo dentro de Israel y los territorios, y alegan que los gobiernos israelíes han diseminado el odio y la persecución contra los árabes. Disiento. Muy por el contrario, todos los últimos gobiernos de izquierda en Israel (Rabin, Peres, Barak, ahora Livni en la oposición desde centro izquierda) han intentado maquillar la situación de manera tal que han pintado color de rosas un cuadro que ha sido espeluznante para Israel. Esos gobernantes se callaron cosas y mintieron sobre los palestinos para que el público los viera como interlocutores para la paz, mientras los terroristas seguían con sus campañas sanguinarias de violencia y masacres. Todo al revés. Les mintieron a los israelíes para sembrar un falso amor y disfrazar la realidad bajo el lema de amor recíproco y entendimiento mutuo, mientras en busca de objetivos políticos ignoraban deliberadamente y ocultaban los maliciosos designios palestinos. Hasta la derecha de Netanyahu llegó a afirmar una vez que la OLP había modificado su carta fundacional que llama al exterminio de los judíos, cuando no era cierto y la letra permanecía intacta.
Fuera de eso, los esfuerzos que ha hecho Israel para la paz han sido impresionantes, y en la gran mayoría de las veces, unilaterales por no recibir respuesta favorable del liderazgo palestino que solo piensa en la perpetuación de su guerra de odio judeofóbico. Cuando se utilizan nimiedades, fruslerías, mentiras y falacias para descalificar al Estado Judío (el único que ha asumido seriamente su responsabilidad y compromiso con la paz), hay que defenderlo y resaltar sus aportes. Y cuando se intenta minimizar a los que lo amenazan, relativizar sus promesas de exterminio, y esconder tras semánticas engañosas el verdadero odio hirviendo a punto de ebullición, hay que estar atentos y reconocer los peligros a tiempo para actuar de manera sólida.
Ezequiel Eiben
3-2-2011
29 Shevat 5771
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jueves, 27 de enero de 2011
Repercusiones del “WikiLeaks palestino”
Repercusiones del “WikiLeaks palestino”
El canal de noticias qatarí, Al-Jazeera, ha protagonizado lo que ya se denomina el “WikiLeaks palestino”. Sólo semanas después del auténtico boom que generó la organización presidida por el inmoral Julian Assange, publicando documentación oficial con información clasificada de Estados Unidos, Al-Jazeera emuló dicha acción llevada a cabo e hizo lo propio con documentación perteneciente a la Autoridad Palestina (AP). Los secretos revelados contienen información sobre las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos desarrolladas en los últimos años, hasta el proceso Annapolis inclusive (se estiman unos 1700 documentos). El acontecimiento es reciente y el aire en el tenso ambiente aún se respira caliente a la espera de mayores repercusiones.
“Si, los documentos fueron robados de las computadoras de la oficina del Departamento de Negociaciones de la OLP”: el reconocimiento del origen de la información pertenece a Saeb Erekat, negociador en jefe palestino, según lo anunciado en Aurora Digital. Erekat, que está contemplando la posibilidad de demandar a la cadena televisiva porque considera que las publicaciones son en parte falsas y descontextualizadas, no es el único dirigente palestino que ha tenido una enérgica reacción contra las filtraciones. El presidente de la AP, Mahmoud Abbas, se sumó a la atribución de falsedad de lo publicado por Al-Jazeera, agregando que era “una vergüenza” y que tomará acción al respecto, para lo cual aseguró: “Sabemos cómo hacer frente a sus programas”. Más aún, acorde a lo informado por la Agencia Judía de Noticias, cientos de partidarios de Fatah, el partido de gobierno, se manifestaron en el complejo presidencial Mukata, en Ramala, y quemaron retratos del emir de Qatar y banderas israelíes con el logo de Al-Jazeera.
Por otra parte, las filtraciones también han producido su obvio efecto en Israel, aunque a menor escala. Esto se debe a que los principales funcionarios israelíes implicados en las negociaciones reveladas (Ehud Olmert y Tzipi Livni) hoy no están en los cargos de gobierno que ocupaban por aquellas épocas (Primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores, respectivamente), mas el riesgo de costo político de cara al futuro está intacto. Olmert comunicó, a través de su oficina, que lo filtrado es inexacto, mientras que de Livni se espera algún comentario más exhaustivo, puesto que sigue su campaña camino a las próximas elecciones.
¿Por qué tantas repercusiones? ¿Por qué tanto revuelo? Vamos por partes. Más allá de la obvia y lógica reacción política ante semejante acto revelador de información secreta sobre el proceso de paz más famoso (no por eso más conocido), promocionado (no por eso más entendido) y retumbante (no por eso menos silenciado) del mundo, hay que descubrir que muchos intereses están en juego, y quienes se creían firmes en sus posiciones y cargos, pueden perder por jaque mate.
Del lado palestino, dentro de lo revelado está la aceptación de Abbas de que es imposible el retorno de todos los refugiados palestinos a Israel: “No sería razonable esperar que Israel absorba cinco e incluso un millón de refugiados. Eso sería el fin del Estado de Israel”. A lo que le sigue un acuerdo para que regresasen solo 10000 refugiados en un lapso de una década, a razón de 1000 por año. De acuerdo a las cifras manejadas por la AP y la UNRWA (la agencia palestina de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos) el número de refugiados asciende a 7 millones. Esto, claro está, contando no solo a los refugiados sino a sus descendientes, y a todas las personas que a los corruptos y mentirosos dirigentes de ambas instituciones se les ocurre agregar, convirtiendo la suma en un número fantasmagórico. Abbas sabe que Israel no acepta millones de refugiados por dos motivos: porque la demanda de derecho al retorno es injustificada y sin sustento legal, y porque como bien dice, dicha aceptación sería el final de Israel (implicaría la pérdida automática de la mayoría judía dentro de los límites del país lo que conllevaría luego a la pérdida del carácter judío del Estado). En sustento de lo expuesto, cabe agregar el análisis de Emmanuel Navon hecho para “Buscando la Verdad”: “Y mientras de la situación de los refugiados del mundo, excepto de los palestinos, se ocupaba el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR), únicamente para los refugiados palestinos se creó una agencia especial y particular de la ONU, la UNWRA. La UNHCR define al refugiado como una persona que vive fuera del país de su nacionalidad (lo que invalidaría a aquellos que huyeron a otras zonas del Mandato) como consecuencia de una expulsión, por contra, la UNWRA extiende también esa definición a los descendientes de los refugiados”. Es decir, una doble definición discriminadora que les otorga un status preferencial a los refugiados palestinos por sobre los demás, ampliando el campo de consideración, complica más las cosas. Principalmente cuando durante tantos años los palestinos han hecho de este derecho al retorno (por no decir deseos de destruir a Israel) un arma política para abusos, ilegitimidades, ilícitos y chantajes. Por lo tanto, la aparente renuncia de la AP al derecho al retorno de los refugiados será vista por el público palestino como una traición contra uno de los principios más férreos de Abbas a la hora de negociar. El presidente de la AP teme ser visto como aquel que abandona a los refugiados de su pueblo tras haberles prometido insistentemente el regreso a su antiguo hogar; suficiente para ser nuevamente cuestionado en su cargo y pasible de expulsión por opositores o forzado a dimitir por consenso popular.
Del lado israelí, la propuesta de Olmert de aceptación de 10000 refugiados, aclara que es exclusivamente por razones humanitarias, y no por el derecho al retorno que solo es un slogan político vacío, sin bases jurídicas en el derecho internacional. Aurora Digital informa que la idea de Olmert, según la documentación, apuntaba a que Israel reconocería el sufrimiento de los refugiados palestinos pero no se haría responsable de ellos. Se exigía además que el acuerdo mencionara también el sufrimiento de los israelíes. La cifra de los 10000 refugiados constituye también un gesto de Olmert hacia la continuación del proceso (puesto que no retrocede de la anterior oferta sobre el tema hecha por Barak a Arafat en Camp David II, sino que la mantiene), y también como algo simbólico para darle en parte cabida al reclamo palestino, por más desprovisto de legalidad que fuera, en vistas del apoyo que la AP pudiera recibir de su pueblo, para fortalecer al supuesto socio de la paz. Sin embargo por lo que podemos constatar de su reacción ante las filtraciones, dirigentes palestinos sabían que a pesar del apoyo que se les pudiera brindar se jugaban el pellejo. Y Olmert, por más que hubiera fijado posición israelí y mantenido el número de refugiados relativamente bajo, sabía que 10000 palestinos más en Israel, con la descendencia numerosa que éstos pudieran tener guiándose por la tasa de natalidad árabe, y los peligros que implicaban la educación terrorista judeofóbica recibida en campos de deplorables condiciones, no dejaría contentos a vastos sectores de la sociedad israelí. Si bien podía considerarse un gesto camino hacia la paz, también es cierto que era abrir la puerta a los reclamos asentados en nada de los palestinos, lo que la experiencia ha demostrado que se utiliza como palanca para saltar a más reclamos, igualmente ilegales, infundados, y locos en ocasiones.
Otro tema destacado de las revelaciones es el territorial. La parte israelí encabezada por Tzipi Livni como jefa de diplomacia y negociación, según lo expuesto, ofreció un intercambio territorial: transferir las ciudades pobladas por árabes israelíes de Bartaa, Baka al Garbiye, Baka al Sharkiye, y Beit Safafa (esta última, se encuentra en parte de Jerusalén). La parte palestina, a su vez, aceptó que en Jerusalén, Israel se quedara con la soberanía en la mayoría de sus barrios judíos en la zona oriental. El Monte del Templo o la Explanada de las Mezquitas, quedaría a cuidado de un cuerpo internacional que garantizaría los derechos de los dos implicados.
De ser así, el acuerdo significaría grandes concesiones tanto de Israel como de la AP: Israel avanzaría hacia la división de Jerusalén, intercambiando algunos poblados y manteniendo soberanía en otros; y la AP renunciaría al reclamo de toda la parte oriental como futura capital palestina. Ambos renunciarían a tener a Jerusalén como capital única de su Estado, y ambos permitirían finalmente el ingreso de fuerzas internacionales a la Ciudad Santa: estarían integradas por Estados Unidos, Israel, la AP, Egipto y Jordania.
Del lado israelí pueden preverse reacciones desfavorables al esquema, con justas razones: Jerusalén es por ley e historia capital eterna e indivisible del pueblo judío, el gobierno judío es el único que ha asegurado la libertad de culto, y con la escisión de la ciudad el premio de la Guerra de los Seis Días (la reunificación) queda deshecho y la historia nacional escindida con ella. Esto sin mencionar las más que atendibles razones estratégicas y políticas que aconsejan no volver a dividir Jerusalén.
Del lado palestino, sería bajarse un escalón de sus reclamos de toda la parte oriental de la ciudad como capital del futuro Estado; y también sería ceder la Explanada de la Mezquita al control de un cuerpo internacional cuando en el pasado se llegó hasta fabricar y lanzar una Intifada en el nombre de Al-Aqsa para “protegerla”. Todo esto dando por sentado que negociar territorios y lograr un acuerdo definitivo implicaría de por sí, finalmente, sin marcha atrás, un reconocimiento expreso e inequívoco del Estado de Israel, y una renuncia definitiva al terrorismo; por más que los miembros de Fatah siguiesen quemando banderas, que los niños palestinos continuasen creciendo instruidos en el odio, y que Abbas en sus discursos en árabe dejase intacta la posibilidad de retomar la lucha armada si Israel no cediera a sus pretensiones.
Frente a dichos temas, la exposición de Livni y de los palestinos, buena o mala según ideologías políticas, es expresa y manifiesta; no pasará desapercibida.
A los acuerdos y enredos descriptos, hay que agregarle la dosis de fundamentalismo islámico siempre presente en los asuntos de Medio Oriente: aquí hace su entrada en escena Hamas. Sami Abu Zuhri, portavoz del grupo terrorista dominador de la Franja de Gaza, dijo que las documentaciones filtradas “son una clara evidencia de que la Autoridad Palestina coopera secretamente con la ocupación (en referencia a Israel, cuyo nombre no es mencionado para no reconocerlo) y refleja su papel para eliminar la justa causa palestina (que según su óptica es la conquista de toda Palestina, la destrucción de Israel y la aniquilación de los judíos)”. La enemistad de Hamas con Fatah (que se tradujo en hechos principalmente en la violenta expulsión del último por el primero de Gaza) es vieja, con divergencias ideológicas y de procederes políticos. Los fundamentalistas religiosos ya sabían de larga data acerca de la cooperación de la AP con Israel contra sus miembros, y para ellos es alta traición que una entidad árabe reconozca a Israel en “territorio islámico”, por lo que había conflictividad entre ambos grupos palestinos; pero ahora que los documentos apuntan a confirmar que la AP estaba dispuesta a hacer “concesiones sin precedentes” a Israel, la crisis se agravará y la pelea por la representatividad del pueblo palestino seguirá tensa. Hamas ya respondió una vez con un estallido de violencia frente a determinaciones de Fatah que no fueron de su agrado; la naturaleza islamista terrorista de la organización nos conduce a pensar que puede suceder lo mismo en cualquier momento.
No debe descartarse mayor participación de Hamas que la de meras protestas y amenazas en este asunto de las filtraciones. Al-Jazeera pertenece a Qatar, país aliado a Irán y Siria (que proveen de armamento y financiación a grupos terroristas como Hamas) y cuyo gobierno, liderado por el jeque Hamad bin Califa al-Thani (fundador del canal de televisión), ha demostrado amplia simpatía por la causa islamista (sostenida por Hamas, entre otros). Qatar ha permitido actividades de Hamas dentro de su territorio; los islamistas han establecido sucursales, llevado a cabo proyectos para que ingresen caudalosas inversiones destinadas al terrorismo, y recibido ayuda gubernamental directa de parte de al-Thani. Por lo tanto, se debe prestar especial atención a una más que posible vinculación entre Al-Jazeera y Hamas para perjudicar y desestabilizar a la AP, desviarla del itinerario político y desplazarla del mapa palestino. De esta forma Hamas podría lanzar su golpe en Judea y Samaria (Cisjordania), derrotar a Abbas y hacerse con la totalidad del liderazgo, siendo el único representante, y unificando a los palestinos bajo su tormentoso gobierno.
Quedarán en el aire, hasta que todo sea verdaderamente confirmado o desmentido, los mismos interrogantes de presencia infaltable cuando se trata de líderes palestinos con doble discurso. Si los informes muestran a Abbas y Erekat dispuestos a realizar concesiones y propuestas de acercamiento a Israel, ¿por qué tienen que salir tan desesperadamente a desmentirlos? ¿Es para salvar al proceso de paz? ¿O para salvarse a ellos mismos? En cualquier caso, la pregunta sería ¿salvarse de qué? Si son representantes de la voluntad de los palestinos, y están encaminándose en un proceso de paz ¿Acaso su reacción se debe a que en verdad los palestinos no quieren paz? ¿Por eso las posibles renuncias? ¿Porque están negociando con judíos secretamente cuando la gente no quiere que se negocie con judíos? Si un funcionario intenta tachar los informes por mentirosos, falsos, descontextualizados, no correspondientes con la realidad, para salvar su posición, tal vez es porque ese funcionario no está siguiendo los intereses del pueblo que lo quiere en esa posición. ¿Será que los representantes buscan seguir en el proceso de paz solo por su conveniencia política, no por el interés de sus representados? A lo mejor la reacción solo es un mecanismo de defensa activado por el miedo a que Hamas los ataque. A lo mejor es solo la lógica reacción de quien ha sido robado por infiltrados, y amenaza para que no le vuelva a suceder.
De cualquier modo, no hay que apresurarse. Las filtraciones pueden revelar un cambio de forma en el liderazgo palestino (que por algún motivo todavía no ameritaba hacerse público) y evidenciar distancia entre el “no” rotundo de Arafat a Barak, y la supuesta moderación filtrada de la AP. O pueden mostrar más de lo mismo, las viejas mentiras palestinas en las mesas de negociaciones y hablando en inglés, mientras preparan en el campo de batalla y hablando en árabe una campaña de terror. Se han revelado propuestas palestinas interesantes, pero prosiguen los rituales de quemas de banderas israelíes, los niños estudiando de los libros que comparan a los judíos con los puercos, las amenazas de volver a la lucha armada (terrorismo), la negativa a volver a la mesa de negociaciones directas, los discursos públicos intransigentes y las exigencias (hechas a la vista) maximalistas. Es decir, hacen falta muchos cambios de fondo. A lo que hay que sumarle la actual campaña mundial de la AP para el establecimiento unilateral del Estado Palestino y su reconocimiento por parte de los demás países.
En mi opinión esta movida palestina unilateral es el signo inequívoco de que no quieren volver a las mesas de negociaciones (por lo menos hasta que no estén nuevamente con la soga al cuello), que lo que debería ser el fruto final de un acuerdo lo quieren obtener sin ningún acuerdo, y que su intransigencia está igual de palpable que antes.
Si la AP hubiese llegado a demostrar verdaderas intenciones en los documentos de estos últimos tiempos filtrados, mucho se ha retrocedido desde entonces. Y nadie de la AP es demasiado confiable.
Ezequiel Eiben
27-1-2011
22 Shevat 5771
Fuentes:
http://www.federacionsionista.com.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=8326&Itemid=33 – Fuente: Agencia Judía de Noticias
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34759/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34758/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34756/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34742/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34755/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34747/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34746/
http://jaimegorenstein.com/cephimo/213/4859-las-principales-falacias-fronteras-y-refugiados-.html - “Las principales falacias: fronteras y refugiados” - Emmanuel Navon
http://www.enlacejudio.com/2011/01/23/qatar-2022/ - “Qatar 2022” - Julián Schvindlerman
El canal de noticias qatarí, Al-Jazeera, ha protagonizado lo que ya se denomina el “WikiLeaks palestino”. Sólo semanas después del auténtico boom que generó la organización presidida por el inmoral Julian Assange, publicando documentación oficial con información clasificada de Estados Unidos, Al-Jazeera emuló dicha acción llevada a cabo e hizo lo propio con documentación perteneciente a la Autoridad Palestina (AP). Los secretos revelados contienen información sobre las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos desarrolladas en los últimos años, hasta el proceso Annapolis inclusive (se estiman unos 1700 documentos). El acontecimiento es reciente y el aire en el tenso ambiente aún se respira caliente a la espera de mayores repercusiones.
“Si, los documentos fueron robados de las computadoras de la oficina del Departamento de Negociaciones de la OLP”: el reconocimiento del origen de la información pertenece a Saeb Erekat, negociador en jefe palestino, según lo anunciado en Aurora Digital. Erekat, que está contemplando la posibilidad de demandar a la cadena televisiva porque considera que las publicaciones son en parte falsas y descontextualizadas, no es el único dirigente palestino que ha tenido una enérgica reacción contra las filtraciones. El presidente de la AP, Mahmoud Abbas, se sumó a la atribución de falsedad de lo publicado por Al-Jazeera, agregando que era “una vergüenza” y que tomará acción al respecto, para lo cual aseguró: “Sabemos cómo hacer frente a sus programas”. Más aún, acorde a lo informado por la Agencia Judía de Noticias, cientos de partidarios de Fatah, el partido de gobierno, se manifestaron en el complejo presidencial Mukata, en Ramala, y quemaron retratos del emir de Qatar y banderas israelíes con el logo de Al-Jazeera.
Por otra parte, las filtraciones también han producido su obvio efecto en Israel, aunque a menor escala. Esto se debe a que los principales funcionarios israelíes implicados en las negociaciones reveladas (Ehud Olmert y Tzipi Livni) hoy no están en los cargos de gobierno que ocupaban por aquellas épocas (Primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores, respectivamente), mas el riesgo de costo político de cara al futuro está intacto. Olmert comunicó, a través de su oficina, que lo filtrado es inexacto, mientras que de Livni se espera algún comentario más exhaustivo, puesto que sigue su campaña camino a las próximas elecciones.
¿Por qué tantas repercusiones? ¿Por qué tanto revuelo? Vamos por partes. Más allá de la obvia y lógica reacción política ante semejante acto revelador de información secreta sobre el proceso de paz más famoso (no por eso más conocido), promocionado (no por eso más entendido) y retumbante (no por eso menos silenciado) del mundo, hay que descubrir que muchos intereses están en juego, y quienes se creían firmes en sus posiciones y cargos, pueden perder por jaque mate.
Del lado palestino, dentro de lo revelado está la aceptación de Abbas de que es imposible el retorno de todos los refugiados palestinos a Israel: “No sería razonable esperar que Israel absorba cinco e incluso un millón de refugiados. Eso sería el fin del Estado de Israel”. A lo que le sigue un acuerdo para que regresasen solo 10000 refugiados en un lapso de una década, a razón de 1000 por año. De acuerdo a las cifras manejadas por la AP y la UNRWA (la agencia palestina de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos) el número de refugiados asciende a 7 millones. Esto, claro está, contando no solo a los refugiados sino a sus descendientes, y a todas las personas que a los corruptos y mentirosos dirigentes de ambas instituciones se les ocurre agregar, convirtiendo la suma en un número fantasmagórico. Abbas sabe que Israel no acepta millones de refugiados por dos motivos: porque la demanda de derecho al retorno es injustificada y sin sustento legal, y porque como bien dice, dicha aceptación sería el final de Israel (implicaría la pérdida automática de la mayoría judía dentro de los límites del país lo que conllevaría luego a la pérdida del carácter judío del Estado). En sustento de lo expuesto, cabe agregar el análisis de Emmanuel Navon hecho para “Buscando la Verdad”: “Y mientras de la situación de los refugiados del mundo, excepto de los palestinos, se ocupaba el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR), únicamente para los refugiados palestinos se creó una agencia especial y particular de la ONU, la UNWRA. La UNHCR define al refugiado como una persona que vive fuera del país de su nacionalidad (lo que invalidaría a aquellos que huyeron a otras zonas del Mandato) como consecuencia de una expulsión, por contra, la UNWRA extiende también esa definición a los descendientes de los refugiados”. Es decir, una doble definición discriminadora que les otorga un status preferencial a los refugiados palestinos por sobre los demás, ampliando el campo de consideración, complica más las cosas. Principalmente cuando durante tantos años los palestinos han hecho de este derecho al retorno (por no decir deseos de destruir a Israel) un arma política para abusos, ilegitimidades, ilícitos y chantajes. Por lo tanto, la aparente renuncia de la AP al derecho al retorno de los refugiados será vista por el público palestino como una traición contra uno de los principios más férreos de Abbas a la hora de negociar. El presidente de la AP teme ser visto como aquel que abandona a los refugiados de su pueblo tras haberles prometido insistentemente el regreso a su antiguo hogar; suficiente para ser nuevamente cuestionado en su cargo y pasible de expulsión por opositores o forzado a dimitir por consenso popular.
Del lado israelí, la propuesta de Olmert de aceptación de 10000 refugiados, aclara que es exclusivamente por razones humanitarias, y no por el derecho al retorno que solo es un slogan político vacío, sin bases jurídicas en el derecho internacional. Aurora Digital informa que la idea de Olmert, según la documentación, apuntaba a que Israel reconocería el sufrimiento de los refugiados palestinos pero no se haría responsable de ellos. Se exigía además que el acuerdo mencionara también el sufrimiento de los israelíes. La cifra de los 10000 refugiados constituye también un gesto de Olmert hacia la continuación del proceso (puesto que no retrocede de la anterior oferta sobre el tema hecha por Barak a Arafat en Camp David II, sino que la mantiene), y también como algo simbólico para darle en parte cabida al reclamo palestino, por más desprovisto de legalidad que fuera, en vistas del apoyo que la AP pudiera recibir de su pueblo, para fortalecer al supuesto socio de la paz. Sin embargo por lo que podemos constatar de su reacción ante las filtraciones, dirigentes palestinos sabían que a pesar del apoyo que se les pudiera brindar se jugaban el pellejo. Y Olmert, por más que hubiera fijado posición israelí y mantenido el número de refugiados relativamente bajo, sabía que 10000 palestinos más en Israel, con la descendencia numerosa que éstos pudieran tener guiándose por la tasa de natalidad árabe, y los peligros que implicaban la educación terrorista judeofóbica recibida en campos de deplorables condiciones, no dejaría contentos a vastos sectores de la sociedad israelí. Si bien podía considerarse un gesto camino hacia la paz, también es cierto que era abrir la puerta a los reclamos asentados en nada de los palestinos, lo que la experiencia ha demostrado que se utiliza como palanca para saltar a más reclamos, igualmente ilegales, infundados, y locos en ocasiones.
Otro tema destacado de las revelaciones es el territorial. La parte israelí encabezada por Tzipi Livni como jefa de diplomacia y negociación, según lo expuesto, ofreció un intercambio territorial: transferir las ciudades pobladas por árabes israelíes de Bartaa, Baka al Garbiye, Baka al Sharkiye, y Beit Safafa (esta última, se encuentra en parte de Jerusalén). La parte palestina, a su vez, aceptó que en Jerusalén, Israel se quedara con la soberanía en la mayoría de sus barrios judíos en la zona oriental. El Monte del Templo o la Explanada de las Mezquitas, quedaría a cuidado de un cuerpo internacional que garantizaría los derechos de los dos implicados.
De ser así, el acuerdo significaría grandes concesiones tanto de Israel como de la AP: Israel avanzaría hacia la división de Jerusalén, intercambiando algunos poblados y manteniendo soberanía en otros; y la AP renunciaría al reclamo de toda la parte oriental como futura capital palestina. Ambos renunciarían a tener a Jerusalén como capital única de su Estado, y ambos permitirían finalmente el ingreso de fuerzas internacionales a la Ciudad Santa: estarían integradas por Estados Unidos, Israel, la AP, Egipto y Jordania.
Del lado israelí pueden preverse reacciones desfavorables al esquema, con justas razones: Jerusalén es por ley e historia capital eterna e indivisible del pueblo judío, el gobierno judío es el único que ha asegurado la libertad de culto, y con la escisión de la ciudad el premio de la Guerra de los Seis Días (la reunificación) queda deshecho y la historia nacional escindida con ella. Esto sin mencionar las más que atendibles razones estratégicas y políticas que aconsejan no volver a dividir Jerusalén.
Del lado palestino, sería bajarse un escalón de sus reclamos de toda la parte oriental de la ciudad como capital del futuro Estado; y también sería ceder la Explanada de la Mezquita al control de un cuerpo internacional cuando en el pasado se llegó hasta fabricar y lanzar una Intifada en el nombre de Al-Aqsa para “protegerla”. Todo esto dando por sentado que negociar territorios y lograr un acuerdo definitivo implicaría de por sí, finalmente, sin marcha atrás, un reconocimiento expreso e inequívoco del Estado de Israel, y una renuncia definitiva al terrorismo; por más que los miembros de Fatah siguiesen quemando banderas, que los niños palestinos continuasen creciendo instruidos en el odio, y que Abbas en sus discursos en árabe dejase intacta la posibilidad de retomar la lucha armada si Israel no cediera a sus pretensiones.
Frente a dichos temas, la exposición de Livni y de los palestinos, buena o mala según ideologías políticas, es expresa y manifiesta; no pasará desapercibida.
A los acuerdos y enredos descriptos, hay que agregarle la dosis de fundamentalismo islámico siempre presente en los asuntos de Medio Oriente: aquí hace su entrada en escena Hamas. Sami Abu Zuhri, portavoz del grupo terrorista dominador de la Franja de Gaza, dijo que las documentaciones filtradas “son una clara evidencia de que la Autoridad Palestina coopera secretamente con la ocupación (en referencia a Israel, cuyo nombre no es mencionado para no reconocerlo) y refleja su papel para eliminar la justa causa palestina (que según su óptica es la conquista de toda Palestina, la destrucción de Israel y la aniquilación de los judíos)”. La enemistad de Hamas con Fatah (que se tradujo en hechos principalmente en la violenta expulsión del último por el primero de Gaza) es vieja, con divergencias ideológicas y de procederes políticos. Los fundamentalistas religiosos ya sabían de larga data acerca de la cooperación de la AP con Israel contra sus miembros, y para ellos es alta traición que una entidad árabe reconozca a Israel en “territorio islámico”, por lo que había conflictividad entre ambos grupos palestinos; pero ahora que los documentos apuntan a confirmar que la AP estaba dispuesta a hacer “concesiones sin precedentes” a Israel, la crisis se agravará y la pelea por la representatividad del pueblo palestino seguirá tensa. Hamas ya respondió una vez con un estallido de violencia frente a determinaciones de Fatah que no fueron de su agrado; la naturaleza islamista terrorista de la organización nos conduce a pensar que puede suceder lo mismo en cualquier momento.
No debe descartarse mayor participación de Hamas que la de meras protestas y amenazas en este asunto de las filtraciones. Al-Jazeera pertenece a Qatar, país aliado a Irán y Siria (que proveen de armamento y financiación a grupos terroristas como Hamas) y cuyo gobierno, liderado por el jeque Hamad bin Califa al-Thani (fundador del canal de televisión), ha demostrado amplia simpatía por la causa islamista (sostenida por Hamas, entre otros). Qatar ha permitido actividades de Hamas dentro de su territorio; los islamistas han establecido sucursales, llevado a cabo proyectos para que ingresen caudalosas inversiones destinadas al terrorismo, y recibido ayuda gubernamental directa de parte de al-Thani. Por lo tanto, se debe prestar especial atención a una más que posible vinculación entre Al-Jazeera y Hamas para perjudicar y desestabilizar a la AP, desviarla del itinerario político y desplazarla del mapa palestino. De esta forma Hamas podría lanzar su golpe en Judea y Samaria (Cisjordania), derrotar a Abbas y hacerse con la totalidad del liderazgo, siendo el único representante, y unificando a los palestinos bajo su tormentoso gobierno.
Quedarán en el aire, hasta que todo sea verdaderamente confirmado o desmentido, los mismos interrogantes de presencia infaltable cuando se trata de líderes palestinos con doble discurso. Si los informes muestran a Abbas y Erekat dispuestos a realizar concesiones y propuestas de acercamiento a Israel, ¿por qué tienen que salir tan desesperadamente a desmentirlos? ¿Es para salvar al proceso de paz? ¿O para salvarse a ellos mismos? En cualquier caso, la pregunta sería ¿salvarse de qué? Si son representantes de la voluntad de los palestinos, y están encaminándose en un proceso de paz ¿Acaso su reacción se debe a que en verdad los palestinos no quieren paz? ¿Por eso las posibles renuncias? ¿Porque están negociando con judíos secretamente cuando la gente no quiere que se negocie con judíos? Si un funcionario intenta tachar los informes por mentirosos, falsos, descontextualizados, no correspondientes con la realidad, para salvar su posición, tal vez es porque ese funcionario no está siguiendo los intereses del pueblo que lo quiere en esa posición. ¿Será que los representantes buscan seguir en el proceso de paz solo por su conveniencia política, no por el interés de sus representados? A lo mejor la reacción solo es un mecanismo de defensa activado por el miedo a que Hamas los ataque. A lo mejor es solo la lógica reacción de quien ha sido robado por infiltrados, y amenaza para que no le vuelva a suceder.
De cualquier modo, no hay que apresurarse. Las filtraciones pueden revelar un cambio de forma en el liderazgo palestino (que por algún motivo todavía no ameritaba hacerse público) y evidenciar distancia entre el “no” rotundo de Arafat a Barak, y la supuesta moderación filtrada de la AP. O pueden mostrar más de lo mismo, las viejas mentiras palestinas en las mesas de negociaciones y hablando en inglés, mientras preparan en el campo de batalla y hablando en árabe una campaña de terror. Se han revelado propuestas palestinas interesantes, pero prosiguen los rituales de quemas de banderas israelíes, los niños estudiando de los libros que comparan a los judíos con los puercos, las amenazas de volver a la lucha armada (terrorismo), la negativa a volver a la mesa de negociaciones directas, los discursos públicos intransigentes y las exigencias (hechas a la vista) maximalistas. Es decir, hacen falta muchos cambios de fondo. A lo que hay que sumarle la actual campaña mundial de la AP para el establecimiento unilateral del Estado Palestino y su reconocimiento por parte de los demás países.
En mi opinión esta movida palestina unilateral es el signo inequívoco de que no quieren volver a las mesas de negociaciones (por lo menos hasta que no estén nuevamente con la soga al cuello), que lo que debería ser el fruto final de un acuerdo lo quieren obtener sin ningún acuerdo, y que su intransigencia está igual de palpable que antes.
Si la AP hubiese llegado a demostrar verdaderas intenciones en los documentos de estos últimos tiempos filtrados, mucho se ha retrocedido desde entonces. Y nadie de la AP es demasiado confiable.
Ezequiel Eiben
27-1-2011
22 Shevat 5771
Fuentes:
http://www.federacionsionista.com.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=8326&Itemid=33 – Fuente: Agencia Judía de Noticias
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34759/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34758/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34756/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34742/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34755/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34747/
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Diplomacia/34746/
http://jaimegorenstein.com/cephimo/213/4859-las-principales-falacias-fronteras-y-refugiados-.html - “Las principales falacias: fronteras y refugiados” - Emmanuel Navon
http://www.enlacejudio.com/2011/01/23/qatar-2022/ - “Qatar 2022” - Julián Schvindlerman
jueves, 30 de diciembre de 2010
Daño y esclarecimiento de WikiLeaks
Daño y esclarecimiento de WikiLeaks
Julian Assange, fundador de WikiLeaks, es un criminal; no cabe duda al respecto. Esta organización internacional que preside (cuyo nombre significa “filtración”), dedicada a la publicación de documentación política y diplomática, ya sea de países o empresas, ha demostrado lo que es capaz de hacer sin reflexionar en las consecuencias desastrosas para la humanidad que sus acciones pueden traer aparejadas.
Los defensores de Assange escudan su proceder bajo el lema de la libertad de expresión, que si bien es un derecho básico para el mundo libre y debe ser reconocido en todo ordenamiento jurídico, no cesa en ocasiones como ésta de ser politizado y consiguientemente, manipulado. El uso de un derecho es lo correcto; el abuso implica ejercerlo contrariando los fines que la ley tuvo en miras a la hora de reconocerlo, o para menoscabar injustamente los derechos de los otros.
La libertad de expresión de WikiLeaks se ha empleado para destruir el derecho a la privacidad, el secreto de Estado por razones de seguridad y la clasificación de información por motivos de prevención. Las habilidades y precauciones que debe tener un Estado para manejar sutilmente datos sensibles que tratan asuntos de fragilidad, adoptando los medios necesarios en consecuencia para evitar la divulgación susceptible de originar conflictos (crisis diplomáticas, boicots, guerras) parece no importarle a WikiLeaks, que con tal de alcanzar fama y renombre, cierra los ojos y prosigue su campaña. Posicionarse en contra de WikiLeaks no es equivalente a defender el secretismo de políticas corruptas de los Estados, a ocultar fechorías de los dominadores del mundo. No es sinónimo de ser un encubridor de falsedades y traiciones. Estar en contra de lo hecho por WikiLeaks no es favorecer negociados y trampas de los dirigentes políticos y funcionarios diplomáticos; es reconocer el riesgo inherente de ciertos informes que ameritan la cautela, y querer que sean manejados con la responsabilidad que corresponde. Una persona de bien no puede estar a favor de encubrir deliberada explotación económica de un Estado dominante que genera extrema pobreza en otro sometido sin posibilidades de defender sus derechos; o de ocultar terrorismo promovido por gobiernos fascistas que crean y proveen de armamento a organizaciones terroristas en distintos países para atacar a democracias a través del asesinato de sus civiles. Pero una persona de bien sí puede reclamar el derecho de un país a resguardar estrategias militares, negociaciones diplomáticas que solo pueden ser encaminadas si se evita la injerencia de extraños, y comunicaciones que en protección de la soberanía e intereses nacionales solo deben llegar a su receptor auténtico.
La responsabilidad de Assange en esta afrenta a Estados democráticos como Estados Unidos revela, a la vez, la otra cara de WikiLeaks. No precisamente la de la valentía que aclaman sus defensores por meterse con los secretos estatales, sino la contraria: la cobardía. Caroline Glick en su artículo “El desafío de WikiLeaks” explica magistralmente: “Fundada en 2006, WikiLeaks se suponía que sirviera a la causa de la libertad. Afirmaba que defendería a los disidentes en China, la ex Unión Soviética y otros lugares donde los derechos humanos continúan siendo un término vacío. Pero luego China hizo la vida difícil para WikiLeaks y así cuatro años mas tarde, Assange y sus colegas declararon la guerra a los EEUU, asumiendo correctamente que a diferencia de China, EEUU recibiría sus ataques yaciendo acostado. ¿Por qué tomar riesgos para defender a los disidentes en un Estado policíaco cuando es tanto mas fácil y mucho más compensador tratar de destruir las sociedades libres?”. En vez de combatir los totalitarismos que constituyeron la razón de su génesis, Assange y compañía optaron por el facilismo, la mediocridad, el oportunismo político y la fama a cualquier precio. No les importó traicionar sus ideales ni los principales objetivos que los nuclearon para trabajar. Salir en las tapas de los diarios y revistas fue lo que primó a la hora de planificar el sabotaje a la democracia y la rendición frente al totalitarismo. Atacar con toda la artillería pesada a la contraparte de lo que era el blanco originario, es una tácita bandera blanca frente al cerramiento de los monstruosos regímenes antidemocráticos ejemplificados por Glick. El slogan característico de WikiLeaks “Descubrimos los gobiernos” debería ser modificado a “Descubrimos ciertos gobiernos que no nos complican demasiado las cosas y que nos hacen el trabajo fácil y llevadero; ya no queremos descubrir a gobiernos si no lo vemos como redituable”.
Por otra parte, fuera de todo el daño que WikiLeaks le ha propiciado a Estados Unidos tras inferirle estocadas a su conducción de la política internacional (con la publicación de más de 800000 documentos clasificados y 250000 cables diplomáticos), la movida ha contribuido, involuntariamente, a desmitificar una vieja concepción de los críticos acérrimos del país del Norte y de su aliado Israel: que la política internacional de Estados Unidos está dirigida o a lo sumo influenciada por un lobby sionista. Glick escribe: “WikiLeaks mostró que no hay un lobby israelí complotando para llevar a EEUU a una guerra para servir a los intereses judíos. Hay algo aproximado a un consenso internacional que Irán es la cabeza de la serpiente que debe ser cortada, como lo describió el potentado saudita”. Con respecto del plan nuclear de Irán, países árabes (dentro de ellos, Arabia Saudita primordialmente) piden a Estados Unidos el ataque a las instalaciones nucleares del Estado presidido por Mahmoud Ahmadinejad. Acorde a lo revelado, los mismos árabes sienten la amenaza que implica un Irán nuclear como centro de poder y hegemonía en la región, y esperan que tanto Estados Unidos como Israel se ensucien las manos y lleven a cabo la parte difícil del asunto: operación militar (el eufemismo utilizado es “cortarle la cabeza a la serpiente). En diversas partes del mundo se percibe lo que puede llegar a convertirse en una maquinaria de destrucción y poder indisputable, y por lo bajo se pide que esas intenciones sean frenadas a tiempo. Conspiradores, judeófobos, difamadores y compradores de los Protocolos de los Sabios de Sión: sus teorías han sido aniquiladas.
Pues bien, adentrándonos en el asunto nuclear, ¿Por qué querría Arabia Saudita un ataque contra Irán? Los motivos pueden ser varios. Recordar se debe que los saudíes son una potencia, y que Irán también lo es y pretende transformarse en una aún mayor. Pero en el plano ideológico e idiosincrático hay ciertas diferencias: si bien ambos son islamistas, Arabia Saudita es árabe mientras que Irán es persa, y Arabia Saudita es sunita wahhabista e Irán es chiíta. Hay una lucha en curso para ver quien está en poder del verdadero Islam, cual es la nación que triunfará en sus pretensiones de erigirse en auténticos voceros de Alá, y ostentará la hegemonía en el mundo islámico. Por supuesto, como potencias se celan y se miran de reojo, y cada una busca ser la dominadora en los campos armamentísticos y económico, y gozar del status de la más poderosa en Medio Oriente sin que pueda desafiársela.
Pero a pesar de todas las conjeturas que puedan hacerse acerca de los secretos revelados por WikiLeaks y de las disputas ostensibles en el tema del plan nuclear de Irán, no podemos dejar de prestarle atención a la opinión autorizada de Daniel Pipes en su texto “Jarro de agua fría a WikiLeaks”. El autor hace una primera observación: “Los árabes podrían estar diciendo a los americanos lo que creen que éstos quieren escuchar (…) Sus llamamientos pueden formar parte de un juego, que implica manifestar como propios los temores y los deseos de los aliados de uno”. Para fundamentar, cita a Lee Smith: “Las palabras que dijeron los saudíes ante los americanos no están concebidas para abrirnos una ventana transparente a la forma de ver el mundo, sino para inducirnos mediante la manipulación a satisfacer los intereses de la Casa de Saud”, y luego pregunta “¿Sabemos, o no, que están diciendo la verdad?”.
La segunda observación de Pipes apunta a la credibilidad del liderazgo árabe: “¿Cómo juzgamos la discrepancia entre lo que los árabes dicen a los interlocutores occidentales y lo que pregonan ante sus poblaciones? (…) Los pronunciamientos en público cuentan más que las comunicaciones en privado. Ninguna de las dos cosas ofrece una orientación infalible, dado que los políticos mienten tanto en público como en privado, pero lo primero es un mejor indicador que lo segundo”. Termina concluyendo sobre WikiLeaks que, “En último término, en lugar de aclarar lo que sabemos de las políticas árabes, nos puede distraer”.
Acostumbrados nos tiene el liderazgo árabe al doble discurso. Ciertas palabras dirigidas al público occidental, y generalmente las diametralmente opuestas al público oriental. Los términos dulces empleados o las confesiones proferidas por líderes árabes en medios de Occidente contrastan con el tipo de mensajes que suelen transmitir en sus propios países. Por lo que hay que ser precavidos a la hora de analizar la información revelada por WikiLeaks, ya que puede ser una trampa tendida entre las potencias orientales para hacer creer que hay deseos de una de atacar a la otra, cuando puede ser un plan concertado para utilizar a Occidente como carnada y hacerlo caer.
Rubén Kaplan escribe correctamente en “Irán y Arabia Saudí unidas por el espanto” que ambos países tienen en común “su odio visceral a Israel”. Por lo tanto, frente a la aparición de factores que podrían nuclearlos, la cautela de Occidente debe tener en cuenta declaraciones como la hecha por Ramin Mehman Parast, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán (citado por Kaplan en su artículo), sobre las diferencias que separan a las potencias orientales: ”sólo servirán a los intereses del régimen sionista y los enemigos de la región y el mundo musulmán “, agregando luego que “Irán y Arabia Saudita son dos grandes países de la región, con un potencial muy alto para la cooperación”.
En definitiva, WikiLeaks es causante de una gran herida a Occidente, por ahora principalmente a Estados Unidos (ya que las revelaciones continuarán e Israel es el siguiente país en mira), cuyas consecuencias son todavía de alcance inestimable debido a la potencialidad de sus daños. Assange tal vez pensó que la fama adquirida no solo le traería beneficios profesionales sino también para su vida personal, y le permitiría ejercer influencia y movilizar contactos para zafar ante la Justicia de las acusaciones por abuso sexual en su contra. Por otro lado, lo que puede extraerse contra los conspiradores judeofóbicos es que la política internacional de Estados Unidos que ha sido puesta al descubierto no está dirigiéndose por un lobby sionista que manipula a la potencia americana a su antojo. Arabia Saudita expresa tener una mayúscula preocupación porque Irán logre cumplir con su desarrollo armamentista y nuclear y llegue a estar en posesión de la bomba, y pide a Occidente que lo frene. Y respecto del análisis de la documentación, la recomendación y advertencia a los responsables del mundo libre de no caer en el juego discursivo y semántico de gente que ha demostrado en el pasado no tener problemas en mentir para utilizar a otros de manera engañosa como un medio para alcanzar sus maliciosos fines.
Ezequiel Eiben
29-12-2010
22 Tevet 5771
Julian Assange, fundador de WikiLeaks, es un criminal; no cabe duda al respecto. Esta organización internacional que preside (cuyo nombre significa “filtración”), dedicada a la publicación de documentación política y diplomática, ya sea de países o empresas, ha demostrado lo que es capaz de hacer sin reflexionar en las consecuencias desastrosas para la humanidad que sus acciones pueden traer aparejadas.
Los defensores de Assange escudan su proceder bajo el lema de la libertad de expresión, que si bien es un derecho básico para el mundo libre y debe ser reconocido en todo ordenamiento jurídico, no cesa en ocasiones como ésta de ser politizado y consiguientemente, manipulado. El uso de un derecho es lo correcto; el abuso implica ejercerlo contrariando los fines que la ley tuvo en miras a la hora de reconocerlo, o para menoscabar injustamente los derechos de los otros.
La libertad de expresión de WikiLeaks se ha empleado para destruir el derecho a la privacidad, el secreto de Estado por razones de seguridad y la clasificación de información por motivos de prevención. Las habilidades y precauciones que debe tener un Estado para manejar sutilmente datos sensibles que tratan asuntos de fragilidad, adoptando los medios necesarios en consecuencia para evitar la divulgación susceptible de originar conflictos (crisis diplomáticas, boicots, guerras) parece no importarle a WikiLeaks, que con tal de alcanzar fama y renombre, cierra los ojos y prosigue su campaña. Posicionarse en contra de WikiLeaks no es equivalente a defender el secretismo de políticas corruptas de los Estados, a ocultar fechorías de los dominadores del mundo. No es sinónimo de ser un encubridor de falsedades y traiciones. Estar en contra de lo hecho por WikiLeaks no es favorecer negociados y trampas de los dirigentes políticos y funcionarios diplomáticos; es reconocer el riesgo inherente de ciertos informes que ameritan la cautela, y querer que sean manejados con la responsabilidad que corresponde. Una persona de bien no puede estar a favor de encubrir deliberada explotación económica de un Estado dominante que genera extrema pobreza en otro sometido sin posibilidades de defender sus derechos; o de ocultar terrorismo promovido por gobiernos fascistas que crean y proveen de armamento a organizaciones terroristas en distintos países para atacar a democracias a través del asesinato de sus civiles. Pero una persona de bien sí puede reclamar el derecho de un país a resguardar estrategias militares, negociaciones diplomáticas que solo pueden ser encaminadas si se evita la injerencia de extraños, y comunicaciones que en protección de la soberanía e intereses nacionales solo deben llegar a su receptor auténtico.
La responsabilidad de Assange en esta afrenta a Estados democráticos como Estados Unidos revela, a la vez, la otra cara de WikiLeaks. No precisamente la de la valentía que aclaman sus defensores por meterse con los secretos estatales, sino la contraria: la cobardía. Caroline Glick en su artículo “El desafío de WikiLeaks” explica magistralmente: “Fundada en 2006, WikiLeaks se suponía que sirviera a la causa de la libertad. Afirmaba que defendería a los disidentes en China, la ex Unión Soviética y otros lugares donde los derechos humanos continúan siendo un término vacío. Pero luego China hizo la vida difícil para WikiLeaks y así cuatro años mas tarde, Assange y sus colegas declararon la guerra a los EEUU, asumiendo correctamente que a diferencia de China, EEUU recibiría sus ataques yaciendo acostado. ¿Por qué tomar riesgos para defender a los disidentes en un Estado policíaco cuando es tanto mas fácil y mucho más compensador tratar de destruir las sociedades libres?”. En vez de combatir los totalitarismos que constituyeron la razón de su génesis, Assange y compañía optaron por el facilismo, la mediocridad, el oportunismo político y la fama a cualquier precio. No les importó traicionar sus ideales ni los principales objetivos que los nuclearon para trabajar. Salir en las tapas de los diarios y revistas fue lo que primó a la hora de planificar el sabotaje a la democracia y la rendición frente al totalitarismo. Atacar con toda la artillería pesada a la contraparte de lo que era el blanco originario, es una tácita bandera blanca frente al cerramiento de los monstruosos regímenes antidemocráticos ejemplificados por Glick. El slogan característico de WikiLeaks “Descubrimos los gobiernos” debería ser modificado a “Descubrimos ciertos gobiernos que no nos complican demasiado las cosas y que nos hacen el trabajo fácil y llevadero; ya no queremos descubrir a gobiernos si no lo vemos como redituable”.
Por otra parte, fuera de todo el daño que WikiLeaks le ha propiciado a Estados Unidos tras inferirle estocadas a su conducción de la política internacional (con la publicación de más de 800000 documentos clasificados y 250000 cables diplomáticos), la movida ha contribuido, involuntariamente, a desmitificar una vieja concepción de los críticos acérrimos del país del Norte y de su aliado Israel: que la política internacional de Estados Unidos está dirigida o a lo sumo influenciada por un lobby sionista. Glick escribe: “WikiLeaks mostró que no hay un lobby israelí complotando para llevar a EEUU a una guerra para servir a los intereses judíos. Hay algo aproximado a un consenso internacional que Irán es la cabeza de la serpiente que debe ser cortada, como lo describió el potentado saudita”. Con respecto del plan nuclear de Irán, países árabes (dentro de ellos, Arabia Saudita primordialmente) piden a Estados Unidos el ataque a las instalaciones nucleares del Estado presidido por Mahmoud Ahmadinejad. Acorde a lo revelado, los mismos árabes sienten la amenaza que implica un Irán nuclear como centro de poder y hegemonía en la región, y esperan que tanto Estados Unidos como Israel se ensucien las manos y lleven a cabo la parte difícil del asunto: operación militar (el eufemismo utilizado es “cortarle la cabeza a la serpiente). En diversas partes del mundo se percibe lo que puede llegar a convertirse en una maquinaria de destrucción y poder indisputable, y por lo bajo se pide que esas intenciones sean frenadas a tiempo. Conspiradores, judeófobos, difamadores y compradores de los Protocolos de los Sabios de Sión: sus teorías han sido aniquiladas.
Pues bien, adentrándonos en el asunto nuclear, ¿Por qué querría Arabia Saudita un ataque contra Irán? Los motivos pueden ser varios. Recordar se debe que los saudíes son una potencia, y que Irán también lo es y pretende transformarse en una aún mayor. Pero en el plano ideológico e idiosincrático hay ciertas diferencias: si bien ambos son islamistas, Arabia Saudita es árabe mientras que Irán es persa, y Arabia Saudita es sunita wahhabista e Irán es chiíta. Hay una lucha en curso para ver quien está en poder del verdadero Islam, cual es la nación que triunfará en sus pretensiones de erigirse en auténticos voceros de Alá, y ostentará la hegemonía en el mundo islámico. Por supuesto, como potencias se celan y se miran de reojo, y cada una busca ser la dominadora en los campos armamentísticos y económico, y gozar del status de la más poderosa en Medio Oriente sin que pueda desafiársela.
Pero a pesar de todas las conjeturas que puedan hacerse acerca de los secretos revelados por WikiLeaks y de las disputas ostensibles en el tema del plan nuclear de Irán, no podemos dejar de prestarle atención a la opinión autorizada de Daniel Pipes en su texto “Jarro de agua fría a WikiLeaks”. El autor hace una primera observación: “Los árabes podrían estar diciendo a los americanos lo que creen que éstos quieren escuchar (…) Sus llamamientos pueden formar parte de un juego, que implica manifestar como propios los temores y los deseos de los aliados de uno”. Para fundamentar, cita a Lee Smith: “Las palabras que dijeron los saudíes ante los americanos no están concebidas para abrirnos una ventana transparente a la forma de ver el mundo, sino para inducirnos mediante la manipulación a satisfacer los intereses de la Casa de Saud”, y luego pregunta “¿Sabemos, o no, que están diciendo la verdad?”.
La segunda observación de Pipes apunta a la credibilidad del liderazgo árabe: “¿Cómo juzgamos la discrepancia entre lo que los árabes dicen a los interlocutores occidentales y lo que pregonan ante sus poblaciones? (…) Los pronunciamientos en público cuentan más que las comunicaciones en privado. Ninguna de las dos cosas ofrece una orientación infalible, dado que los políticos mienten tanto en público como en privado, pero lo primero es un mejor indicador que lo segundo”. Termina concluyendo sobre WikiLeaks que, “En último término, en lugar de aclarar lo que sabemos de las políticas árabes, nos puede distraer”.
Acostumbrados nos tiene el liderazgo árabe al doble discurso. Ciertas palabras dirigidas al público occidental, y generalmente las diametralmente opuestas al público oriental. Los términos dulces empleados o las confesiones proferidas por líderes árabes en medios de Occidente contrastan con el tipo de mensajes que suelen transmitir en sus propios países. Por lo que hay que ser precavidos a la hora de analizar la información revelada por WikiLeaks, ya que puede ser una trampa tendida entre las potencias orientales para hacer creer que hay deseos de una de atacar a la otra, cuando puede ser un plan concertado para utilizar a Occidente como carnada y hacerlo caer.
Rubén Kaplan escribe correctamente en “Irán y Arabia Saudí unidas por el espanto” que ambos países tienen en común “su odio visceral a Israel”. Por lo tanto, frente a la aparición de factores que podrían nuclearlos, la cautela de Occidente debe tener en cuenta declaraciones como la hecha por Ramin Mehman Parast, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán (citado por Kaplan en su artículo), sobre las diferencias que separan a las potencias orientales: ”sólo servirán a los intereses del régimen sionista y los enemigos de la región y el mundo musulmán “, agregando luego que “Irán y Arabia Saudita son dos grandes países de la región, con un potencial muy alto para la cooperación”.
En definitiva, WikiLeaks es causante de una gran herida a Occidente, por ahora principalmente a Estados Unidos (ya que las revelaciones continuarán e Israel es el siguiente país en mira), cuyas consecuencias son todavía de alcance inestimable debido a la potencialidad de sus daños. Assange tal vez pensó que la fama adquirida no solo le traería beneficios profesionales sino también para su vida personal, y le permitiría ejercer influencia y movilizar contactos para zafar ante la Justicia de las acusaciones por abuso sexual en su contra. Por otro lado, lo que puede extraerse contra los conspiradores judeofóbicos es que la política internacional de Estados Unidos que ha sido puesta al descubierto no está dirigiéndose por un lobby sionista que manipula a la potencia americana a su antojo. Arabia Saudita expresa tener una mayúscula preocupación porque Irán logre cumplir con su desarrollo armamentista y nuclear y llegue a estar en posesión de la bomba, y pide a Occidente que lo frene. Y respecto del análisis de la documentación, la recomendación y advertencia a los responsables del mundo libre de no caer en el juego discursivo y semántico de gente que ha demostrado en el pasado no tener problemas en mentir para utilizar a otros de manera engañosa como un medio para alcanzar sus maliciosos fines.
Ezequiel Eiben
29-12-2010
22 Tevet 5771
martes, 28 de diciembre de 2010
Vamos humanidad
Vamos humanidad
Todavía podemos salir de esta. Vamos humanidad, un poquito más de fe en nosotros mismos. La historia entera desde su comienzo hasta nuestros días, nos ha demostrado que las más difíciles crisis pueden superarse en base a la superación personal. Tenemos que intentarlo, no nos demos por vencidos fácilmente. El mundo no puede dejar de ser ese lugar en el que todos queremos vivir en paz: primero porque corresponde que lo cuidemos por el solo hecho de tenerlo gratis; y segundo, porque no tenemos otro lugar. No hay otro lado donde ir.
Hay tantas dificultades que nos hacen bajar la cabeza hundiéndonos en la resignación, que parece que ya no hay salida y no hay motivo para seguir peleando, pues cada nueva batalla librada es tan en vano como su predecesora. Pero este parecer falaz y errático no debe implantarse en nuestra atrofiada mentalidad. Todas las guerras deben acabar, el reinado de la paz y la tranquilidad debe establecerse de una vez por todas. Debemos superar las etapas de las imposiciones por la fuerza, y llegar a la consagración de algo mediante el consentimiento libre y el reconocimiento de la equidad para todos.
¿Desde cuando es el odio quien dirige nuestros actos, perdiéndonos en los problemas que solo conseguimos generar? Es el amor quien debe retomar la posta. Es el amor quien debe ser la brújula que marque nuestro camino universal hacia el mutuo respeto. Y para que las palabras y los discursos no se queden en meras disertaciones de valores remotos tratando de resucitar ante urgentes situaciones, debemos ser consecuentes con nuestros actos. No es cuestión de resaltar solamente la importancia de respetar tal valor sin que efectivamente lo respetemos. Tampoco tenemos que acordarnos cada tanto de una moral en la que en un tiempo creímos, para defender el momento, y luego sepultarla nuevamente hasta quien sabe cuando volvamos a recordarla. Los valores universales que están inscriptos en toda la naturaleza humana, en cada rincón del mundo, no han de ser olvidados. Por el contrario, hay que elevarlos y defenderlos porque marcan nuestra mismísima esencia, que nos hace ser lo que somos, y que tarde o temprano terminamos aceptándola.
Vamos humanidad, que no todo está perdido. Hay tantas cosas que quedan por hacer todavía, que rendirse ahora y entregarse al mal que nosotros mismos hemos creado, sería tirar toda una historia por la borda. Por favor gente, despertémonos, porque está en nosotros. Aunque a veces cueste reconocerlo, bien por dentro lo sabemos: los únicos protagonistas del cambio vamos a ser nosotros. Nadie lo hará en nuestro lugar. El amor está creado para ser sentido por los mismos hombres que han sentido odio y han obrado desafortunadamente. Si tenemos el poder para corregir lo que hicimos mal, ya queda en nuestra fuerza de voluntad el hacerlo o no. Y ha llegado el momento especial, que indica que hay que actuar. Ya fuimos meros espectadores de un circo descontrolado durante mucho tiempo; ahora hay que actuar y corregir, y mantener lo bien hecho. El destino nos guiña un ojo y nos da nuevas oportunidades, pero no permitamos que todas vayan cayendo en el mismo pozo donde tristemente se acumulan las desperdiciadas, como consejos desoídos o lecciones que no aprendimos. Empecemos a tomar las chances y sacarles el máximo provecho posible. Por respeto a nosotros, a nuestros antepasados, a nuestros futuros hijos, también por piedad al mundo que lleva tantos años albergándonos sin todavía habernos expulsado por los crueles daños que le hemos proferido. Para hacer las pases con nuestra naturaleza, que por tantos desbordes bien podría ya habernos aniquilado para que descanse la tierra, y no lo hizo, porque sigue creyendo en nosotros y en la tenacidad que podemos llegar a desarrollar para sobreponernos a las pálidas. Y con D-os que nos ama y nos ilumina con su sabiduría para que podamos distinguir que es lo bueno y poder hacer lo correcto. Vamos humanidad, obremos como es debido. Como nosotros libremente queremos, sintiendo amor y en pos de la paz.
Ezequiel Eiben – 27-2-2009 -
Todavía podemos salir de esta. Vamos humanidad, un poquito más de fe en nosotros mismos. La historia entera desde su comienzo hasta nuestros días, nos ha demostrado que las más difíciles crisis pueden superarse en base a la superación personal. Tenemos que intentarlo, no nos demos por vencidos fácilmente. El mundo no puede dejar de ser ese lugar en el que todos queremos vivir en paz: primero porque corresponde que lo cuidemos por el solo hecho de tenerlo gratis; y segundo, porque no tenemos otro lugar. No hay otro lado donde ir.
Hay tantas dificultades que nos hacen bajar la cabeza hundiéndonos en la resignación, que parece que ya no hay salida y no hay motivo para seguir peleando, pues cada nueva batalla librada es tan en vano como su predecesora. Pero este parecer falaz y errático no debe implantarse en nuestra atrofiada mentalidad. Todas las guerras deben acabar, el reinado de la paz y la tranquilidad debe establecerse de una vez por todas. Debemos superar las etapas de las imposiciones por la fuerza, y llegar a la consagración de algo mediante el consentimiento libre y el reconocimiento de la equidad para todos.
¿Desde cuando es el odio quien dirige nuestros actos, perdiéndonos en los problemas que solo conseguimos generar? Es el amor quien debe retomar la posta. Es el amor quien debe ser la brújula que marque nuestro camino universal hacia el mutuo respeto. Y para que las palabras y los discursos no se queden en meras disertaciones de valores remotos tratando de resucitar ante urgentes situaciones, debemos ser consecuentes con nuestros actos. No es cuestión de resaltar solamente la importancia de respetar tal valor sin que efectivamente lo respetemos. Tampoco tenemos que acordarnos cada tanto de una moral en la que en un tiempo creímos, para defender el momento, y luego sepultarla nuevamente hasta quien sabe cuando volvamos a recordarla. Los valores universales que están inscriptos en toda la naturaleza humana, en cada rincón del mundo, no han de ser olvidados. Por el contrario, hay que elevarlos y defenderlos porque marcan nuestra mismísima esencia, que nos hace ser lo que somos, y que tarde o temprano terminamos aceptándola.
Vamos humanidad, que no todo está perdido. Hay tantas cosas que quedan por hacer todavía, que rendirse ahora y entregarse al mal que nosotros mismos hemos creado, sería tirar toda una historia por la borda. Por favor gente, despertémonos, porque está en nosotros. Aunque a veces cueste reconocerlo, bien por dentro lo sabemos: los únicos protagonistas del cambio vamos a ser nosotros. Nadie lo hará en nuestro lugar. El amor está creado para ser sentido por los mismos hombres que han sentido odio y han obrado desafortunadamente. Si tenemos el poder para corregir lo que hicimos mal, ya queda en nuestra fuerza de voluntad el hacerlo o no. Y ha llegado el momento especial, que indica que hay que actuar. Ya fuimos meros espectadores de un circo descontrolado durante mucho tiempo; ahora hay que actuar y corregir, y mantener lo bien hecho. El destino nos guiña un ojo y nos da nuevas oportunidades, pero no permitamos que todas vayan cayendo en el mismo pozo donde tristemente se acumulan las desperdiciadas, como consejos desoídos o lecciones que no aprendimos. Empecemos a tomar las chances y sacarles el máximo provecho posible. Por respeto a nosotros, a nuestros antepasados, a nuestros futuros hijos, también por piedad al mundo que lleva tantos años albergándonos sin todavía habernos expulsado por los crueles daños que le hemos proferido. Para hacer las pases con nuestra naturaleza, que por tantos desbordes bien podría ya habernos aniquilado para que descanse la tierra, y no lo hizo, porque sigue creyendo en nosotros y en la tenacidad que podemos llegar a desarrollar para sobreponernos a las pálidas. Y con D-os que nos ama y nos ilumina con su sabiduría para que podamos distinguir que es lo bueno y poder hacer lo correcto. Vamos humanidad, obremos como es debido. Como nosotros libremente queremos, sintiendo amor y en pos de la paz.
Ezequiel Eiben – 27-2-2009 -
Las Sombras
Las Sombras
La ciudad entera se quedó a oscuras. Ningún negocio quedó abierto, ningún peatón en la calle. Todo se sumió en la espesa negrura de la oscuridad impenetrable. Yo era el único osado que se atrevía a recorrer esas calles.
Desde hacía un año los habitantes vivían en el miedo. Desde que los apagones empezaron y llegaron las sombras tenebrosas, nadie se atrevía a enfrentar a las Sombras.
Esas figuras negras llegaban luego de la caída del sol, con el comienzo de la oscuridad. Proferían gritos de aquí para allá espantando al que estuviese cerca. Y es así que la pobre gente vivía desde hacía un año, cuando este fenómeno inexplicable comenzó. Y mi nadie me ayudaba. Repito, yo era el único valiente que quería enfrentar a las Sombras.
Aquella noche estaba completamente decidido. Llevaría a cabo mi misión, costara lo que costara. Lucharía contra las Sombras, aunque estuviese solo. Descubriría qué eran y como se las eliminaba. Por eso con la ciudad a oscuras me metí por los intrincados callejones del negro laberinto. Encontré un lugar seguro, desde donde podría planear mi ataque.
Mi respiración entrecortada sufrió un sobresalto cuando los aullidos escalofriantes comenzaron a escucharse. Ese griterío infernal de las Sombras era capaz de acobardar a cualquiera. Pero esa noche yo no sería un cualquiera.
Agudicé la mirada mas nada podía verse a distancia pues las figuras negras absorbían toda la luz y sepultaban al mundo en la negrura. Debería guiarme solo por los ruidos. Esperé tratando de que mi cuerpo tiritando y mis dientes castañeteando no fueran lo suficientemente ruidosos como para llamar la atención y revelar mi presencia.
Cuando escuché que se dirigían ami escondite, respiré hondo. Era el último momento que tenía para tomar coraje y salir al ataque. Comencé a experimentar la vorágine en mi interior. Los incontrolables deseos de hacer justicia por mis ciudadanos que vivían con temor, los impulsos imparables de querer luchar para terminar con el reinado de las Sombras.
Ya estaba. Era el momento. Proferí un sonoro grito de guerra y salí de mi escondite, más decidido que nunca a completar mi misión. Encendí las linternas que cargaba a todo su potencial, y apunté a las Sombras. Las primeras retrocedieron gritando. Por un momento pensé que mi táctica era exitosa, pero me llevé una desagradable sorpresa. La luz solo las afectó un instante y rapidamente en formación de urdimbre se aproximaron hacia mi, me atravesaron, luego me envolvieron. En un remolino negro fui llevado lejos de la ciudad, a un espacio oscuro que desconocía.
Estuve allí largo tiempo, escuchando los gritos terroríficos de las sombras. Tanto tiempo estuve, que aprendí su lenguaje. Y finalmente comprendí el fenómeno de las Sombras y sus gritos.
Las Sombras eran nada más y nada menos que nosotros, los habitantes de la ciudad, convertidos en nuestros peores miedos. Las negras figuras representaban las pesadillas, los temores, que por demasiados años dejamos que fuesen escalando en nosotros. Los miedos nos fueron comiendo, las inseguridades se fueron apoderando de nuestro ser, hasta materializarse en un ataque de nuestras propias Sombras. El espacio negro donde yo estaba era la mismísima conciencia de la ciudad. Allí habitaban las Sombras, nosotros mismos transformados en figuras oscuras que representaban nuestros propios miedos.
Allí en la conciencia de la ciudad, presencié el miedo de la ciudad. Lejos del progreso y de la alegría, se había sumido en ese negro panorama, en ese desagradable rincón del mundo que había olvidado el significado de la felicidad. El miedo de los ciudadanos envenenó a la ciudad y la convertimos en el lugar horroroso que era.
Luego de escuchar a todas las Sombras, fui liberado. Ellas solas me soltaron. Y comprendí, una vez que volví a la ciudad que conocía, que ahora mi misión era el doble de difícil. Ya había descubierto cuales eran nuestros miedos. Ahora tenía que convencer a los demás de enfrentarlos.
Ezequiel Eiben
27-5-2009
La ciudad entera se quedó a oscuras. Ningún negocio quedó abierto, ningún peatón en la calle. Todo se sumió en la espesa negrura de la oscuridad impenetrable. Yo era el único osado que se atrevía a recorrer esas calles.
Desde hacía un año los habitantes vivían en el miedo. Desde que los apagones empezaron y llegaron las sombras tenebrosas, nadie se atrevía a enfrentar a las Sombras.
Esas figuras negras llegaban luego de la caída del sol, con el comienzo de la oscuridad. Proferían gritos de aquí para allá espantando al que estuviese cerca. Y es así que la pobre gente vivía desde hacía un año, cuando este fenómeno inexplicable comenzó. Y mi nadie me ayudaba. Repito, yo era el único valiente que quería enfrentar a las Sombras.
Aquella noche estaba completamente decidido. Llevaría a cabo mi misión, costara lo que costara. Lucharía contra las Sombras, aunque estuviese solo. Descubriría qué eran y como se las eliminaba. Por eso con la ciudad a oscuras me metí por los intrincados callejones del negro laberinto. Encontré un lugar seguro, desde donde podría planear mi ataque.
Mi respiración entrecortada sufrió un sobresalto cuando los aullidos escalofriantes comenzaron a escucharse. Ese griterío infernal de las Sombras era capaz de acobardar a cualquiera. Pero esa noche yo no sería un cualquiera.
Agudicé la mirada mas nada podía verse a distancia pues las figuras negras absorbían toda la luz y sepultaban al mundo en la negrura. Debería guiarme solo por los ruidos. Esperé tratando de que mi cuerpo tiritando y mis dientes castañeteando no fueran lo suficientemente ruidosos como para llamar la atención y revelar mi presencia.
Cuando escuché que se dirigían ami escondite, respiré hondo. Era el último momento que tenía para tomar coraje y salir al ataque. Comencé a experimentar la vorágine en mi interior. Los incontrolables deseos de hacer justicia por mis ciudadanos que vivían con temor, los impulsos imparables de querer luchar para terminar con el reinado de las Sombras.
Ya estaba. Era el momento. Proferí un sonoro grito de guerra y salí de mi escondite, más decidido que nunca a completar mi misión. Encendí las linternas que cargaba a todo su potencial, y apunté a las Sombras. Las primeras retrocedieron gritando. Por un momento pensé que mi táctica era exitosa, pero me llevé una desagradable sorpresa. La luz solo las afectó un instante y rapidamente en formación de urdimbre se aproximaron hacia mi, me atravesaron, luego me envolvieron. En un remolino negro fui llevado lejos de la ciudad, a un espacio oscuro que desconocía.
Estuve allí largo tiempo, escuchando los gritos terroríficos de las sombras. Tanto tiempo estuve, que aprendí su lenguaje. Y finalmente comprendí el fenómeno de las Sombras y sus gritos.
Las Sombras eran nada más y nada menos que nosotros, los habitantes de la ciudad, convertidos en nuestros peores miedos. Las negras figuras representaban las pesadillas, los temores, que por demasiados años dejamos que fuesen escalando en nosotros. Los miedos nos fueron comiendo, las inseguridades se fueron apoderando de nuestro ser, hasta materializarse en un ataque de nuestras propias Sombras. El espacio negro donde yo estaba era la mismísima conciencia de la ciudad. Allí habitaban las Sombras, nosotros mismos transformados en figuras oscuras que representaban nuestros propios miedos.
Allí en la conciencia de la ciudad, presencié el miedo de la ciudad. Lejos del progreso y de la alegría, se había sumido en ese negro panorama, en ese desagradable rincón del mundo que había olvidado el significado de la felicidad. El miedo de los ciudadanos envenenó a la ciudad y la convertimos en el lugar horroroso que era.
Luego de escuchar a todas las Sombras, fui liberado. Ellas solas me soltaron. Y comprendí, una vez que volví a la ciudad que conocía, que ahora mi misión era el doble de difícil. Ya había descubierto cuales eran nuestros miedos. Ahora tenía que convencer a los demás de enfrentarlos.
Ezequiel Eiben
27-5-2009
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